Autor: Carlos Campos

  • 17 Letras en Movimiento 17 La cuadra

    JF, miércoles 25-Jun-2025.

    De enigmas y misterios políticos está lleno el mundo.

    Los que lo aman, los que lo odian, los indiferentes.

    En esta otra cuadra no conozco a nadie, vivo enrejado en las nubes.

    Días pasados por agua, grises, monótonos, empalabrados.

    ¿Para qué las palabras? Para saber que vivimos.

    Los pájaros en su verde amazonas bajo la lluvia y bajo el sol

    ¿Cómo funciona la cabeza sin inteligencia artificial?

    Como un pobre humano, sin instrumentos.

    En ocho días tengo que poder bajar y subir las pinches escaleras.

    Gracias a todos los amigos que se han preocupado por mi salud y me dan ánimos.

    No debo aflojar los ejercicios de recuperación.

    Todos nos sosteneos entre todos, unos más, otros menos.

    Hambre de vida y sueño de libertad. ¿Hay algo  más humano que el sueño de libertad y el deseo vida?

  • De Berlín a Tlatelolco: una historia a tres voces y tres países

    Un oficial nazi fugitivo, una joven chiapaneca marcada por la historia cafetalera del sur de México y un guionista de Hollywood exiliado por la persecución anticomunista: tres destinos que no deberían cruzarse, y sin embargo, lo hacen. Así es De Berlín a Tlatelolco (Par Tres, 2025), la novela escrita a cuatro manos por Sabine Schütze y Alejandra Camposeco, que inaugura una trilogía ambiciosa donde la historia se entrelaza con la ficción para iluminar un periodo clave del siglo XX.

    La novela, recientemente publicada, abarca un periodo que va de 1945 hasta el terremoto de 1957 en la Ciudad de México. Pero sus ecos alcanzan el movimiento estudiantil del 68, al cual las autoras planean llegar en los próximos volúmenes. «La idea original era escribir una novela histórica entre Alemania y México. La Segunda Guerra Mundial, y en especial los campos de concentración, han sido temas que siempre me han fascinado», explica Schütze. La autora de origen alemán ya había abordado ese contexto en su novela Querido soldado desconocido, por lo que quedarse en esa época resultó natural. «Había leído libros como The Ratline o The Odessa File, y me impactó descubrir cuántos oficiales nazis lograron escapar sin enfrentar consecuencias».

    Esa fascinación se volvió motor creativo cuando Schütze descubrió que muchos alemanes emigraron a México antes incluso de la guerra, especialmente a fincas cafetaleras del sur. Algunos de sus descendientes terminaron combatiendo en la Segunda Guerra Mundial, pese a haberse criado en territorio mexicano. De allí nació el personaje de Ana, hija del ama de llaves de una familia alemana en Chiapas.

    Alejandra Camposeco recuerda que al inicio ni siquiera sabían qué periodo exacto abarcaría la novela: «Yo propuse algunas fechas al azar, y al final Sabine y yo decidimos ir del fin de la guerra hasta la matanza de Tlatelolco». Esa decisión no fue menor. No sólo establecía el marco histórico de la trilogía, sino que permitía incorporar otras tensiones de la posguerra, como la persecución anticomunista en Estados Unidos, especialmente en Hollywood, encabezada por el senador Joseph McCarthy.

    Fue así como surgieron los tres protagonistas centrales: Otto, un oficial de la SS que huye de Europa; Ana, una joven chiapaneca atrapada entre dos mundos; y Bill Brown (BB), un guionista estadounidense que escapa de la “lista negra” de Hollywood y llega a México buscando una nueva vida. «Lo genial de esta colaboración es que Sabine aporta toda esa riqueza cultural alemana que yo nunca habría imaginado, y yo sumo la perspectiva mexicana. Lo difícil fue la reescritura para que no se notaran los cambios de pluma», confiesa Camposeco.

    El rigor de la investigación histórica es una de las fortalezas del libro. Las autoras encontraron que San Carlos de Perote, una antigua fortaleza en Veracruz, fue usada como campo de detención para ciudadanos del Eje durante la guerra. La información era escasa, pero lograron rastrear publicaciones como Perote y los nazis de Carlos Inclán Fuentes y testimonios de investigadores que documentaron esos episodios poco conocidos.

    Otra dificultad fue comprender la devastación cafetalera ocurrida en 1957. Gracias a Ma. Amalia Toriello, quien escribía un libro sobre la finca Hamburgo en Chiapas, supieron que un viento violento defolió las plantas, dejándolas improductivas por años. Ese tipo de detalles, que podrían parecer anecdóticos, enriquecen el trasfondo narrativo.

    Camposeco admite que nunca había incursionado en el género histórico. «Imaginaba que requería investigación, pero la realidad fue abrumadora. Aunque debo decir que fue también la parte más divertida. Me encantó aprender tanta historia, y lograr que los hechos se convirtieran en un escenario sin que pareciera que intentamos dar una lección».

    El libro aborda temas complejos como la culpa, la obsesión, el amor y la redención, pero lo hace desde la contención emocional. «Nunca nos ha gustado el melodrama», dice Camposeco. «ambas somos secas y pragmáticas, aunque creo que tenemos un alma romántica escondida por ahí». Schütze coincide: «Otto encarna la crueldad nacida del vacío y del miedo a perder el control; Ana y Jürgen viven un amor imposible desde el inicio. La culpa está presente en todos, no como castigo, sino como compañía».

    Un contexto que destaca en la novela es la persecución macartista en Hollywood. Camposeco recuerda que el detonante fue la película Trumbo: la lista negra de Hollywood, con Bryan Cranston. Le interesó la idea de que el comunismo, tan presente en la posguerra, también impactó en México, donde el Partido Comunista Mexicano y el Partido Popular Socialista comenzaron a influir en la juventud: «El personaje de Bill Brown escapa de Hollywood porque no quiere involucrarse, pero termina enfrentándose a esa ideología como profesor en la UNAM. En el segundo tomo hablaremos de la revolución cubana, que también forma parte de este telón de fondo».

    La trilogía está cuidadosamente planificada. El segundo volumen continuará después del sismo de 1957, y llegará hasta 1963. El escenario regresará a la finca cafetalera, ahora golpeada por un entorno hostil. Los Wächter, la familia alemana, intentarán recuperar el control mientras la tensión entre Otto, Ana y Jürgen se intensifica. También aparecerá Acapulco en su época dorada, como otro de los espacios donde se despliega la narrativa.

    La tercera parte, como anticipa el título, llegará a la tragedia de Tlatelolco en 1968. «Nos interesa mostrar cómo ciertos procesos históricos, aparentemente desconectados, terminan por confluir en un mismo país, en una misma historia. Porque la historia, como la memoria, no es lineal. Es una red de ecos y resonancias».

    De Berlín a Tlatelolco no es solo una novela histórica; es una exploración de lo humano desde la ficción documentada. Una historia escrita por dos autoras que se complementan no solo en estilo, sino en visión del mundo. En un momento donde la literatura mexicana y latinoamericana busca nuevas formas de narrar el pasado, Schütze y Camposeco han encontrado una voz compartida que, sin caer en simplificaciones, ilumina los claroscuros de una época crucial.

    Y esto apenas comienza.

  • Una tarde para recordar: Samanta Echevarría presenta Memorias de Tierra Adentro

    Querétaro, Qro., domingo 22 junio 2025.— La lluvia no logró empañar el ánimo de una tarde que quedará grabada en la memoria de quienes asistieron a la emotiva presentación del libro Memorias de Tierra Adentro de Samanta Echevarría, en el histórico Mesón de los Cómicos de la Legua. Cuando escampó, parecía que incluso el clima se alineaba para abrir paso a un evento profundamente conmovedor y literario.

    Editado por Helvética, sello independiente que apuesta por voces significativas y personales, el libro fue presentado por un panel de lujo: Carlos Campos, editor de la obra; Eduardo Rabell, cronista del municipio de Querétaro y autor del prólogo; Ana Arias Servín, periodista, editora y crítica literaria; y, por supuesto, la autora, que compartió con profunda emotividad y gratitud desbordante el proceso íntimo de reconstruir su historia familiar.

    Carlos Campos destacó que Memorias de Tierra Adentro es un libro que «no idealiza el pasado ni romantiza la pobreza o la violencia doméstica. Echevarría escribe con la lucidez de quien sabe que las raíces también duelen y que sólo al narrarlas podemos comprendernos mejor».

    Por su parte, Eduardo Rabell subrayó la capacidad de la autora para tender un puente entre la historia personal y los grandes momentos de la Historia de México: del Segundo Imperio al constitucionalismo, del conservadurismo al presente. «Es un diálogo entre memoria y nación», señaló.

    Ana Arias Servín fue enfática al reconocer la sensibilidad narrativa de Echevarría: «Tiene la magia que sólo las autoras mexicanas saben imprimir: la de pintar con palabras dos paisajes al mismo tiempo —el íntimo y el colectivo— desde la Conquista Española hasta nuestros días».

    La autora, queretana radicada en Estados Unidos desde hace dos décadas, compartió que fue en conversaciones cotidianas con su familia donde comenzaron a revelarse fragmentos de una historia que terminó convirtiéndose en un rompecabezas lleno de revelaciones: “La Historia de México se desplegaba ante mis ojos”, confesó.

    A través de 13 relatos, Memorias de Tierra Adentro entrelaza la crónica familiar con el relato nacional, con una mirada que no olvida el rigor histórico, pero que está sostenida por una escritura cálida y profundamente emocional.

    La presentación fue acompañada por la presencia de personalidades del ámbito cultural y político, como la secretaria de Cultura del Estado de Querétaro, Ana Paola López Birlain, en representaciónde Mauricio Kuri González, gobernador del Estado, quien reconoció el valor de esta obra: «Uno se siente orgulloso de ser queretano cuando puede, a través de relatos como este, conocer quiénes hicieron esta historia maravillosa. Sigamos promoviendo nuestra identidad, porque eso es lo que nos hace grandes».

    La jornada concluyó con una cálida firma de libros y la participación de una orquesta de cámara, sellando una noche que celebró la memoria, la escritura y el amor por las raíces.

    Memorias de Tierra Adentro confirma a Samanta Echevarría como una narradora imprescindible para entender el presente a través del pulso íntimo del pasado. Una apuesta valiente que Helvética edita con la convicción de que recordar también es una forma de sanar.

    *Fotografías de Mónica Zárate

  • La alienación como arte: Cristian Martín Padilla Vega presenta su nuevo libro en Galería Libertad

    Querétaro, Qro. — La tarde del jueves 19 de junio se volvió escenario de un diálogo vibrante entre el pensamiento, el arte y la subjetividad creadora. A las 19:00 horas, en la sala principal de la Galería Libertad, se llevó a cabo la presentación de La alienación del yo y la creatividad en la semiótica, el más reciente libro del poeta y doctor en artes Cristian Martín Padilla Vega, publicado por la editorial Helvética.

    La mesa estuvo integrada por Carlos Campos, editor del sello, el académico y crítico cinematográfico Juan José Lara Ovando, y el propio autor. Cada uno de ellos aportó una lectura distinta pero complementaria de la obra, que fue recibida con entusiasmo por un recinto lleno de asistentes del ámbito cultural, académico y artístico de Querétaro.

    En su intervención, Carlos Campos subrayó el planteamiento central del ensayo: “Padilla Vega articula un planteamiento audaz: la alienación del yo —ese desdoblamiento doloroso que toda subjetividad creadora enfrenta en el acto artístico— no es una falla, sino un motor de la expresión simbólica. Y el arte, en lugar de curar esa fractura, la vuelve visible y la transmuta en belleza.”

    Por su parte, Lara Ovando aportó una lectura lúcida desde la dramaturgia y el cine. Destacó la capacidad del autor para integrar la figura de Tennessee Williams al análisis estético y sociológico, colocándolo junto a otros grandes como Eugene O’Neill, Arthur Miller y Neil Simon: “Williams representa, tal vez como nadie, la condición del yo enfrentado a la sensibilidad del artista”, apuntó el especialista.

    El autor, visiblemente conmovido, compartió con el público el origen de esta obra, que nace de su tesis doctoral en artes, así como su gratitud por contar con un prólogo del filósofo Mauricio Beuchot. También reflexionó sobre el cuerpo del actor como un signo viviente, sobre la hermenéutica como herramienta propicia para la comprensión de la vida y obra del artista, y sobre la creación artística como una forma de habitar la fractura sin necesidad de negarla, lejos de equivocismos y univocismos.

    La presentación se convirtió en mucho más que un acto editorial: fue una conversación interdisciplinaria entre la filosofía, el arte escénico, la poesía y la teoría crítica. El público participó con preguntas y comentarios que evidenciaron el interés por una obra que, como pocas, apuesta por la profundidad conceptual sin renunciar a la sensibilidad estética.

    La alienación del yo y la creatividad en la semiótica forma parte del catálogo de Helvética, una editorial queretana que continúa abriendo espacio a voces críticas e innovadoras dentro del panorama literario contemporáneo. El libro ya está disponible en Amazon, en Helvética y próximamente en librerías independientes.

    La noche cerró con una cálida firma de ejemplares y un ambiente de celebración por la palabra pensada y sentida. En tiempos de discursos simplificados, Padilla Vega nos recuerda que la complejidad también puede ser un acto de libertad y belleza.

    *Fotografías: Mónica Zárate

  • Brújula

    Fotografía: Aaron Burden

    Era un hombre que nunca tuvo un lugar fijo. Ningún sitio lo hacía sentir en casa. La tristeza de saberse un paria lo perseguía. Estuvo en muchos lugares, aunque nunca se estableció en ninguno.

    Conoció a mucha gente, pero nunca formó un lazo afectivo. Cruzó ríos, pero nunca mojó sus pies en ellos. Conoció la miseria humana, la mezquindad, pero también la bondad, aunque su corazón no distinguía un sentimiento del otro. Caminó muchas veces por diversos senderos, a veces con lluvia, otras bajo un sol insolente. Pero siempre volvía al mismo lugar: una porción de tierra a las orillas de un pueblo pequeño, de no más de cincuenta casas.

    Cuando llegaba ahí, se liberaba de su equipaje y lo colocaba a su lado. Él se hincaba en el suelo polvoriento. La aridez que reinaba en ese lugar se parecía muchísimo a él: seco, olvidado y terriblemente vacío, sin vida. Una vieja casa en ruinas le recordaba su vida: destruida.

    Aunque nunca se lo dijo a nadie, cuando llegaba a ese lugar su mente retrocedía años atrás, y en sus recuerdos esa tierra árida florecía. El viento le regalaba un aroma a flores, y escuchaba el bullicio que provenía de aquella casa de paredes rosadas, con ventanas rústicas en forma de arco. Las jaulas colgadas al exterior albergaban una media docena de pajarillos que no dejaban de trinar y hacer ruido durante todo el día.

    Y luego, el pasillo. Era largo, con helechos a su alrededor y un aroma campestre, a humedad, a vida. Las vigas que sostenían esa casa eran de madera, y las paredes del interior dejaban ver los ladrillos de barro con que estaba construida. Las voces de la gente que habitaba aquella casa dejaban imaginar la alegría que los inundaba. Siempre había un motivo para estar felices: la llegada de la primavera, una lluvia que refrescara con su olor húmedo la casa y sus alrededores, el nacimiento de alguna cría de los animales que habitaban el lugar: pajaritos, gallinas o algún conejo.

    El hombre se perdía en estos pensamientos y se olvidaba del tiempo y del lugar mientras su cabeza lo trasladaba a los años felices y maravillosos. Podía oler el aroma de la comida que emanaba de aquella cocina que tenía en la esquina una estufa pequeña, pero que siempre estaba caliente de tanto usarse. Si no estaba cocinando algún tipo de mole, estaba hirviendo alguna gallina. A su costado, un trastero de madera casi derramaba los jarros y platos de barro que contenía. Había una mesita que hacía las veces de comedor, y junto a ella, una tinaja de barro que conservaba el agua helada y con un sabor a tierra.

    Después de horas de evocar esos recuerdos, el hombre volvía a su realidad, e inevitablemente las lágrimas asomaban a sus ojos. Sobre todo porque siempre el recuerdo más maravilloso llegaba al final: una joven mujer saliendo de la cocina, portando un delantal de flores que cubría parcialmente su vestido color naranja. Su pequeña figura caminaba lenta pero dulcemente, como si flotara. Sus huaraches, de cuero con dos correas delgadas, apenas tocaban el piso. Y su cabello, suelto al hombro, negro como el azabache y con olor a durazno.

    Detrás de ella asomaban dos caritas sonrientes. Esas pequeñas parecían tener destellos que alumbraban todo a su alrededor. Esa imagen era, para él, un retrato de la felicidad.

    Y luego, el recuerdo cruel: aquel incendio en el pequeño poblado, cuando los hombres estaban fuera, en las actividades comunales, sembrando para cosechar y repartir entre todos el fruto del esfuerzo. Pero esa tarde no pudieron estar donde sus mujeres fueron incapaces de detener la desgracia.

    El recuerdo fue tan vívido que pudo verse el resplandor del fuego en sus pupilas. Solo duró un instante, antes de dar paso a un torrente de lágrimas que bajaban por su rostro. Era incapaz de sentir algo más que el calor de ese líquido que corría por sus mejillas, como si al mojar su rostro pudiera lavar sus heridas. Era inevitable: el dolor lo hacía huir a cualquier parte. Sin embargo, la brújula de su sentir lo hacía regresar inevitablemente al mismo lugar. A su lugar.

    Era incapaz de abandonar sus recuerdos. Le llevó su vida, y la vida de ellas, hacer esa pequeña colección de momentos que inmortalizó en la memoria.

    Toma sus cosas, las carga nuevamente al hombro y vuelve a comenzar el viaje, aunque está seguro de que su brújula lo guiará en algún momento de regreso a este, su lugar. Voltea a ver la vieja casa, y luego el polvoriento piso. Les dirige una triste mirada que carga una promesa: «volveré pronto».

    Alma Rosa Olvera Santos
    Feminista, aficionada a las letras. Ganadora del tercer lugar en Narrativa del IV Concurso Internacional de Poesía y Narrativa Vivencias 2011, organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano en Junín, Buenos Aires, Argentina.

    *Foto de Aaron Burden en Unsplash

  • Mnemósine: una memoria visual en construcción

    En un ecosistema cada vez más saturado de imágenes, detenerse a pensar la fotografía se vuelve un acto de resistencia. De ahí la importancia de proyectos como Mnemósine, una revista electrónica independiente que desde mayo de 2023 ha apostado por recuperar, reflexionar y dialogar en torno a la imagen y la memoria. Nacida como una iniciativa de Andrés Monroy Pérez, en el seno del Club de Fotografía del Centro Queretano de la Imagen, esta publicación trimestral se ha convertido en un espacio de encuentro para fotógrafos, investigadores, artistas visuales y amantes de la fotografía.

    Más que una revista, Mnemósine es un archivo en movimiento, un ejercicio colectivo que busca honrar la relación entre la imagen y la memoria a través de artículos, ensayos visuales, testimonios y colaboraciones interdisciplinarias. Su nombre —clara alusión a la diosa griega de la memoria— revela ya su vocación: fijar lo efímero, repensar lo visible, preguntarse por el devenir de lo que fue capturado por la lente.

    En su quinto número, Mnemósine se adentra en un territorio poco explorado: los fotógrafos y estudios fotográficos durante la segunda mitad del siglo XX. Un periodo marcado por profundas transformaciones tecnológicas, sociales y culturales, que incidieron directamente en las prácticas fotográficas del país. Este dossier se nutre de las contribuciones de Alejandro Pérez Cervantes, Analí Núñez, Carlos Recio Dávila, León Pablo Bárcenas, Joaquín Garzafox, Mauricio Medina, Rocío B. Ortiz, Ruy Caballero y del propio Andrés Monroy, además de incluir una participación especial del cartonista Fraga.

    Cada texto ofrece una perspectiva particular sobre la labor de aquellos fotógrafos de estudio que, con cámara en mano, registraron bautizos, bodas, entierros, retratos familiares y momentos clave en la vida de sus comunidades. Una labor artesanal que hoy, frente al vértigo digital, merece ser repensada y valorada. Lejos de la nostalgia fácil, los textos proponen una mirada crítica, afectiva y documentada de esa época que aún habita nuestros álbumes y archivos.

    La revista se encuentra disponible para lectura libre y gratuita en línea a través del siguiente enlace: https://acortar.link/zoGgzc. Con motivo de la presentación de este número, se han impreso algunos ejemplares físicos, disponibles a un costo de recuperación de $50 pesos. Una forma de preservar también el tacto, el papel, el objeto como forma de memoria.

    Mnemósine es, además, una invitación abierta: quienes deseen colaborar pueden hacerlo, siempre y cuando sus propuestas giren en torno a la fotografía, la imagen y la memoria. La revista se construye como un espacio horizontal y colectivo, donde cada mirada aporta a la reconstrucción de un pasado visual compartido.

    En un mundo saturado de selfies y algoritmos, Mnemósine propone otra forma de mirar: más lenta, más crítica, más humana. Una mirada que no olvida.

    La presentación del número 5 de Mnemósine será este jueves 29 de junio a las 18.00 h en el Coro Bajo del Centro Estatal de las Artes. La entrada es libre.

  • Querétaro en la Fiesta del Libro y la Rosa, Morelia 2025

    El pasado mes de mayo, los días 23, 24 y 25, se llevó a cabo la Fiesta del Libro y la Rosa en Morelia, Michoacán, con el tema “Fronteras Imaginarias”. Diversas librerías, artesanos y emprendimientos culturales dieron vida a uno de los eventos más esperados del año. En esta edición, el Consejo Literario Queretano (CLQ) tuvo presencia en el Centro Cultural UNAM con un stand donde se ofreció el catálogo de editoriales queretanas: Par Tres, Eólica, Revarena, Pinos Alados, N.E.L., Ediciones El Desvelo, SandungoStudio y Gris Tormenta, así como de editoriales amigas como La Comuna Girondo, de Toluca, y Lebrí, de San Juan del Río, entre otras.

    Comenzamos con todo el viernes 23, con un merecido homenaje a diversas figuras célebres de Michoacán por su trayectoria como gestores culturales. Destacamos especialmente al maestro Jesús Baldovinos Romero, quien fue reconocido como uno de los gestores culturales independientes más importantes por su incansable labor en la mediación y promoción de la lectura. Celebramos su reconocimiento y nos unimos al festejo en honor a otras figuras notables del ámbito cultural michoacano. El maestro Baldovinos, que nos visitó desde Lázaro Cárdenas en la edición 2024 del encuentro de editores locales La Ciudad de los Libros, ha sido un aliado cultural del CLQ durante los últimos años, además de colaborador de otros colectivos culturales en comunidades del estado de Querétaro.

    El sábado 24, el foro 3 del Centro Cultural UNAM recibió, en una presentación compartida, a Ramón Moreno Carreño con su novela Pueblo Chico, una historia poblada de voces coloquiales, melancolía intrínseca, un toque espectral de realismo mágico y un hilo narrativo sostenido por capítulos breves. Lo acompañó Adán Lomelí Valle con L’a…mor…te, un libro inclasificable entre el relato corto y la prosa poética, dotado de un erotismo delicado y un desbalance entre el amor y la muerte. Dos propuestas estéticas distintas, muy bien recibidas por los asistentes a la Fiesta del Libro y la Rosa.

    El domingo 25, el Foro 1 recibió cuatro propuestas infantiles provenientes de Querétaro:

    • Yolanda Rubioceja, ganadora del premio Alas y Raíces, habló de Quía y el misterio del dispar de zapatos, obra que cautivó al público por su particularidad: puede leerse desde el final hasta el principio, y está pensada especialmente para personas zurdas.
    • Jesús Zarazúa, quien celebra 25 años como mediador y promotor de lectura, compartió Las provocaciones de Chuyo, un libro infantil ilustrado que invita a chicos y grandes a leer.
    • Isabel Gamma, prolífica escritora radicada en Querétaro, presentó la colección Tomatolio, integrada por cuatro libros cuyo protagonista, un conejo de largas orejas, ha acompañado a muchos niños en su proceso de aprendizaje como primeros lectores.
    • Raquel Torres del Hoyo cerró la mesa con Quetzel, la guardiana del bosque, un libro infantil cuya enseñanza también resuena entre lectores adultos, con un misticismo característico de toda su obra.

    Culminaron así tres días intensos de promoción y difusión de la literatura hecha en Querétaro, con presentaciones de libros, intercambio de ejemplares —como el realizado con Emmanuelle Brío— y el arduo trabajo a ras de piso que implica permanecer cerca de doce horas al día atendiendo un stand, una labor exigente que no siempre se reconoce. Agradecemos profundamente a la comunidad literaria que se sumó para lograr presencia fuera de Querétaro, en espacios tan representativos e importantes para el lector.

    Salir de los queridos foros locales y expandir el público lector potencial para los escritores en y de Querétaro es una tarea compleja, pero necesaria, que la mesa GAT’HO NUHU del CLQ se ha propuesto llevar a cabo. Con el apoyo de la Secretaría de Cultura, que brindó transporte, y gracias al esfuerzo colectivo de nuestra comunidad, esta participación fue posible.

    Cabe destacar el compromiso del presidente del CLQ, Mauricio Sosa, quien permaneció en el stand los tres días completos, atendiendo sin descanso. Quienes se dedican a los bazares y ferias del libro saben el nivel de desgaste físico y mental que implica una jornada de esta magnitud. Esto —quiero pensar— es una señal clara del compromiso del CLQ con la comunidad de escritores, y espero también motive la colaboración de todas y todos en futuras aventuras literarias, dentro y fuera del estado.

    En estos tres días, varios ejemplares de autores queretanos ya encontraron lugar en los libreros de los lectores de Morelia, gracias al esfuerzo conjunto y la colaboración solidaria en favor de la literatura hecha en Querétaro.

    Rocio B. Ortiz

    Es originaria Tula de Allende, Hidalgo, y radica en Querétaro desde los cinco años de edad. Inició su formación artística en 2010 en los talleres del Seminario de Creación Literaria, de la mano del poeta Arturo Santana. Es licenciada en Estudios Literarios por la Universidad Autónoma de Querétaro, y autora de Amoroso vacío (Herring Publishers,2015; Infinita, 2021; Eliona, 2022), coordinadora de la librería El Desvelo.

  • Lo que nadie te ha dicho de la Poesía Open Mic

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    Un día voy a escribir un libro sobre la impuntualidad de los poetas mexicanos.

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    Llevo 11 años organizando noches de poesía open mic. La primera sesión se llamaba Poesía precoz, porque en ese entonces, junto con unos amigos de la SOGEM, apenas comenzábamos a escribir poemas. Se nos hizo provocador poner como encabezado: Lo más selecto de la cultura queretana invita.

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    A veces me da el ímpetu de organizar noches de open mic cada mes; otras, cada dos o tres. La última vez fue en 2024, bajo el pretexto de invocar a la lluvia. Y al otro día llovió.

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    Luego me entra una hueva inmensa y pasan largas temporadas sin organizar nada. A veces llegan 50 personas; otras, no viene nadie a leer o escuchar poemas. Lo que funciona es mencionar en el cartel a quienes van a leer. Sólo así llega un público promedio de entre 10 y 20 personas.

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    Zeppelin Music Factory es el espacio ideal para leer poemas. Ya tiene sonido instalado, y el escenario decorado con grafitis inspirados en Basquiat le da mucha ondita y se ve desde todas partes. Aun así, me gustaría hacer una noche de poesía al aire libre, con luna llena, para transformarnos en licántropos.

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    Una vez un poeta se aventó 20 minutos leyendo. No hallaba la forma de decirle que le parara a su mame. Desde entonces, se limita la lectura a un máximo de cinco minutos, y el público lo agradece.

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    Cuando hay más de siete poetas en la lista, la noche de poesía open mic se vuelve aburrida, y ya nadie pela a los últimos que pasan a leer. Más vale calidad que cantidad. Entre mayor número de poetas, mayor probabilidad de público asistente. Pero está claro que no podemos tener lecturas de 20 poetas en un cartel: es noche, no festival de poesía.

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    Sueño con el día en que la gente pague 100 pesos por venir a escuchar mis poemas.

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    Una vez pagué 250 pesos por escuchar los poemas de un bato. No recuerdo su nombre, pero tenía miles de seguidores en Instagram. Era mamado, con tatuajes en los brazos, y escribía poemas muy cursis. Llenó el lugar. La gente le compraba su libro y hacía fila para que les leyera su poema favorito. Eso ni a Jaime Sabines ni a Octavio Paz les pasó. Tampoco al tipo de poetas que yo leo les va a pasar. Cabe decir que me la pasé muy bien. El evento era una mezcla de stand-up comedy, consejos amorosos y lectura de poemas a la carta.

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    El miércoles 11 de junio de 2025, a las 8 p.m., se realizó un evento que titulé Poesía de sombra, como preámbulo a la presentación del libro Los boxeadores (Ed. Casa Bonsái, 2025) de Ricardo Escartín. Los poetas que estaban anotados en el cartel fuimos:

    RICARDO ESCARTÍN
    VICTORIA PIEDRA
    VIRGINIA ESCOTO
    OMAR TREJO
    YUNO HDZ
    ALMA MORÁN
    RODRIGO
    EL RODRO RINCÓN
    CHARLY PACHECO
    DANIEL ORTEGA
    JAVIER PACHECO
    ÁNGEL CRISTÓBAL ÁLVAREZ
    TSIÓ DAVI
    MAU MALLET
    RAFAEL VOLTA

    De los anotados, a cinco personas les valió madre y no asistieron. Incluso uno tuvo el descaro de mandar sus textos para que alguien más los leyera. Se me hizo un poco ridículo. Supongo que a quienes no vinieron les dio miedo mojarse o se quedaron atrapados en una inundación. No pasa nada si no vienes: las lluvias en Querétaro son culeras y extremas. Todo se paraliza. Los que fuimos nos la pasamos bien. Las noches de poesía son una reunión de camaradas para ver qué está escribiendo cada quien. Incluso sirven para probar poemas y tallerearlos con la reacción del público.

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    En Zeppelin han leído todo tipo de poetas: premiados, avanzados, becados, principiantes, publicados, no publicados, rechazados, famosos, desconocidos, poetas que dejaron de ser poetas, poetas a los que ya no les hablo o que no me hablan. Algunos nombres: Luis Alberto Arellano, Julián Herbert, Juana Adcock, Ismael Velázquez Juárez, Ángel Ortuño, Horacio Warpola, Anaclara Muro, Romina Cazón, Asiel Adán Sánchez, Alejandro del Castillo, Tzolkin Montiel, Dalia Larisa, Nadia Bernal, Tadeus Argüello, Yudi Martínez, Samuel Martínez, Mauricio Caudillo, Javier Pacheco, Eric Urías, Montserrat Acuña, Amanda Durán, Yolanda Segura, Danucho Kun, Elizabeth Haro, Elsa Treviño, José Velasco, Emmanuel Vizcaya, Rocío Benítez… y un largo etcétera.

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    El recién creado Instituto de Ciencias Semiaplicadas y Otras Actividades Metafóricas es la casa productora encargada de organizar las actividades literarias, incluidas las noches de poesía open mic en el Zeppelin. La prestigiosa casa londinense We Are The Music es la responsable, en el mismo lugar y de manera exclusiva para México, de todos los eventos musicales. Música y poesía son hermanas, pero no son lo mismo.

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    No sé cuándo se volverá a organizar otra lectura de poesía open mic. Debe de haber algo especial que motive a hacerlo. Aunque tal vez, solo debería bastar la poesía. ¿No es así?

    *Fotografías: Sara Servín y Rafael Volta

    Rafael Volta, (Querétaro, 1977).

    Becario del PECDA Querétaro 2023 en al área de Literatura-Creadores Con Trayectoria. Actualmente funge como gestor cultural de la sala de lectura Edgar Allan Poe, especializada en poesía, ciencia ficción y terror. Organiza noches de Poesía Open Mic y de Crítica Literaria.

    Sus libros se pueden descargar en rafaelvolta.hotglue.me

  • La escritura como espejo: finaliza el taller “Lo sublime del yo” de Eduardo Garay Vega

    Querétaro, Qro., 12 de junio de 2025. — La tarde del miércoles 11 de junio concluyó el taller “Lo sublime del yo: entre la autoficción y la crónica”, dirigido por el escritor y periodista Eduardo Garay Vega, como parte de su proyecto apoyado por el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) 2025.

    A lo largo de varias sesiones, este espacio formativo propuso una reflexión crítica y creativa sobre las posibilidades narrativas de la experiencia personal, moviéndose entre los límites de la autoficción y la crónica contemporánea. Garay Vega, reconocido por su trabajo en medios culturales y por su exploración literaria del yo, orientó a los participantes en un proceso de escritura que buscó ir más allá del testimonio para alcanzar dimensiones estéticas y simbólicas del relato propio.

    El cierre del taller se realizó en el Coro Bajo del Centro de las Artes de Querétaro, un ambiente de lectura colectiva y diálogo íntimo, donde los asistentes pudieron compartir fragmentos de los textos trabajados durante el proceso. Los participantes —Paty Romero, Brenda García Aguirre, Jacobo Jardón y José Olmedo— presentaron avances de piezas que se nutren de la vida cotidiana, la memoria, el cuerpo, el duelo, la ciudad y sus intersecciones con la identidad.

    El taller apostó por el cruce entre lo literario y lo vivencial, ofreciendo herramientas teóricas y técnicas de escritura, al tiempo que abrió un espacio de contención y escucha para abordar los dilemas éticos y creativos que implica narrarse a sí mismo.

    Con este proyecto, Garay Vega no sólo reafirma su compromiso con la formación de nuevas voces narrativas, sino también con la construcción de espacios que permitan pensar el yo como una forma legítima —y urgente— de decir el mundo.

    El taller Lo sublime del yo se suma a una serie de propuestas que, gracias al apoyo del PECDA Querétaro, impulsan la profesionalización y la visibilidad de prácticas artísticas locales con mirada crítica, experimental y profundamente humana.

  • Poesía y activismo bajo el cielo de San Francisquito

    El pasado domingo 8 de junio, el Barrio Indígena Urbano San Francisquito se convirtió en escenario de una intensa jornada artística durante el cierre del Festival de Poesía y Activismo, celebrado dentro del Tianguis Cultural San Francisquito. Con una programación diversa y comprometida, la tarde transcurrió entre bordados, palabras alzadas y versos insurgentes.

    La jornada comenzó a las 16:00 hrs con un Taller de Bordado Colectivo, guiado por Bordando Lunas y el Colectivo Paliacate, que propuso una forma de resistencia desde la aguja, el hilo y la memoria textil. Mujeres y disidencias se dieron cita para entretejer símbolos de lucha, ternura y memoria compartida.

    A las 17:00 hrs, la palabra tomó cuerpo en la presentación del Taller de Spoken Word “Poesía en Voz Alta”, donde voces jóvenes e intensas como Mademoiselle Peligro, Emican, DanidePaz, Bruja Narcisa, Clary, Mar Adentro, Daniela Hernández y Caña Quemada tomaron el micrófono para declamar textos nacidos desde la rabia, el deseo y la utopía.

    Uno de los momentos más esperados llegó a las 18:30 hrs, con la presentación de dos voces internacionales profundamente ligadas a la defensa de los pueblos y las lenguas: el poeta maya y activista yucateco Pedro Uc Be, y la poeta y activista colombiana Luisa Villa, quienes compartieron poesía que vibra con las luchas territoriales, lingüísticas y espirituales de América Latina.

    Luisa Villa. Fotografía © Arturo Rivera Vargas

    El Slam de Poesía con micrófono abierto encendió los ánimos a partir de las 19:30 hrs, con la participación de Cobos, Maestra Furia, Gaby Navajas, Javier Pacheco, MPalabrash, Mara, Charly Pacheco, Luis Ar Osorno y Dafne. Verso tras verso, se celebró un acto de comunidad y desobediencia poética, donde la palabra se volvió consigna, bálsamo y bandera.

    La jornada cerró con un energético DJ Set de Chaui Mantra, quien fusionó ritmos del sur global con beats contemporáneos, sellando una noche de resistencia festiva, donde la cultura comunitaria, el arte y la poesía refrendaron su papel como herramientas de transformación social.

    El Tianguis Cultural San Francisquito, ubicado habitualmente en Calle Industria esquina Dr. Lucio, en el Barrio Indígena Urbano San Francisquito, se ha consolidado como un espacio autónomo y vivo, en el que las expresiones artísticas dialogan con la memoria colectiva, la defensa del territorio y el gozo compartido. El cierre del Festival de Poesía y Activismo fue prueba de ello: la palabra puede ser también una forma de futuro.