Autor: Carlos Campos

  • Un verso a la vez

    Cuba nos recibe con tres filas en la seguridad del aeropuerto. En dos ocasiones, cierran una y nos redirigen a otra. «Bienvenidos a Cuba, así es aquí, tengan paciencia», nos calma un turista. «Los cubanos hacemos fila por todo», comenta Ariel, el taxista que nos lleva del Aeropuerto Internacional José Martí a La Habana Vieja. «La fila de coches que ven a su derecha es por la falta de gasolina». Así comienza nuestra travesía hacia la calle Galiano, nuestro hogar compartido por una semana. «Los últimos tres días nos han mandado a casa; tampoco hay transporte público». Recordamos cuando en 2019 las gasolineras en Querétaro sufrieron desabasto. «Fue una semana; aquí es una constante. Sólo podemos cargar cuarenta litros», afirma Ariel, pensativo. «No les diré que aquí todo es bello como lo suelen hacer los guías de turistas. Estamos muy mal. La gente se va. En 2019 éramos once millones; ahora apenas somos ocho. El edificio a su izquierda es el Ministerio de Comunicación; no comunica nada».
    Nos instalamos en el departamento y el administrador nos indica que al otro lado de la calle venden pizza. Al salir, nos abordan diversos taxistas. Cruzamos la calle para llegar a la pizzería, donde nos formamos tras los habitantes del barrio, vestidos con ropa americana, en la ventana de una tienda pobremente abastecida. Mientras esperamos, el hedor de un río de basura en la esquina se mezcla con el aroma de las primeras pizzas, que sus dueños sostienen en las manos ante la falta de papel para envolverlas. Estamos al tanto de la escasez de artículos básicos en la isla, pero una cosa es saberlo y otra muy distinta experimentarlo.
    El domingo exploramos la capital, que nos sorprende con sus contrastes: la cúpula dorada del Capitolio encandila al visitante, pero no logra ocultar las casas en ruinas que nos obligan a caminar por la calle. «Por el riesgo de que se caiga alguna piedra», nos advirtió el buen Ariel. Una ciudad con rostro de posguerra sonríe, chimuela, revelando un diente de oro.
    Yadira Cruz, Héctor Alejo y yo habíamos venido a Cuba para presentar nuestras obras en la Feria Internacional del Libro de La Habana. No nos tocaría en la sede del Parque Histórico Militar Morro-Cabaña, así que lo visitamos en nuestro día libre. Declinamos la oferta de un taxista que pedía mil quinientos pesos cubanos (poco más de 1200 pesos mexicanos) y, en su lugar, tomamos una guagua por cinco. Caminamos por el histórico baluarte defensivo de la ciudad y disfrutamos del bellísimo atardecer sobre la bahía. El tradicional cañonazo de las 21 horas rememora el disparado en la época colonial para anunciar el cierre de la muralla. En los puestos de editoriales observamos los precios de los libros cubanos, que oscilan entre diez y cien pesos cubanos. En ese instante confirmamos que nuestras obras serían invendibles. De regreso, nuevamente en la guagua, alguien grita: «¡Recórranse hasta el fondo, que no hay más transportes, todos deben caber!».
    Los siguientes días son un desfile de presentaciones en el “Encuentro de jóvenes escritores de Iberoamérica”. El lunes, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, coincidimos en un panel con la actriz Patricia Rodda, el escritor Octavio Castillo, la escritora Fabiola Pinel y Antonio Nazzaro, del Centro Cultural Tina Modotti, para intercambiar ideas sobre “Literatura emergente y resiliencia: retos y alternativas de promoción literaria desde lo multidisciplinar”. Destacan los videopoemas, la combinación de distintas artes, la creación de comunidad entre artistas y la exploración de redes sociales sin enfatizar el propio nombre. En la tarde, donamos ejemplares de nuestros libros a la biblioteca de la Casa de las Américas, tras disfrutar de recitales de poesía a cargo de escritores locales premiados, como Nathaly Hernández, Liset Prego y Lorena Velázquez, bajo la conducción de Sinecio Verdecia, director de la Casa de la Poesía.
    El martes leemos en el Pabellón Cuba. Bajo la conducción del escritor cubano Raúl Aguiar compartimos fragmentos de Jessie y el dragón, Detrás del muro y Anagnórica centuria. Luego nos entrevistan en el programa A buena hora en Radio Taino, “La FM de Cuba”. En la tarde presenciamos los homenajes a Basilia Papastamatíu y Virgilio López Lémus, a quien estaba dedicada la FILH 2025. Finalmente, una feria que homenajea a sus escritores en vida. En la noche leemos poesía en la UNEAC, donde me siento un fraude: «De poeta no tengo un pelo, ni soy joven y, como alemana, represento a México». Yadira y Héctor se lucen con su canción Lejos de tu lado, y yo quedo cautivada por la pluma del escritor Luis Enrique Mirambert y su poema sobre Chernóbil.
    El miércoles nos vamos de pinta para seguir explorando La Habana: tomamos mojitos en La Bodeguita del Medio, como Hemingway, y estampamos mensajes en sus paredes. Deambulamos por la Plaza de la Revolución, nos trasladamos en el emblemático coco taxi y recorremos el pulmón de la capital, el Parque Almendares, a bordo de un descapotable clásico.
    El jueves nos esperan en la Casa de la Poesía. Presentamos nuestras obras más recientes: Arrebatos, desvelos y verdades, Bajo tu mirada y Querido soldado desconocido. Al finalizar, rifamos ejemplares que gozan de gran popularidad entre los asistentes. Despedimos el día en la Casa del Alba, leyendo poesía y narrativa, y con la segunda presentación de Lejos de tu lado.
    El viernes, en la gran final del evento, escuchamos los proyectos artísticos para las comunidades cubanas, elaboramos un tendedero literario con poemas ajenos y, en un programa infantil conducido por el escritor Maikel Rodríguez, Yadira declama un poema propio. «Me sorprende el nivel de empatía y admiración visto y sentido entre todos, una real comunidad literaria», expresa Héctor Alejo.
    Llega la hora de decir «Hasta luego» a nuestros congéneres literarios, quienes nos acercaron a la isla en versos, dejando una huella profunda en nosotros. “Si renazco en poeta, quiero nacer en La Habana”, se maravilla Yadira Cruz. Agradecemos de corazón la gestión eficiente y amorosa del evento y de nuestra participación a Yanelys Encinosa, poeta, ensayista, gestora cultural y editora de la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí.
    Próximamente, en la sección Rosa Bengala del periódico Noticias, les compartiremos textos para que tengan oportunidad de conocerla a ella y a los poetas y escritores cubanos que nos deleitaron con sus creaciones durante nuestra estancia en La Habana. Al lado de la rabia que expresa su pluma y la melodiosidad con la que recitan, nuestros textos parecen no conocer la precariedad. Se ganaron mi respeto por no elegir el camino de los otros tres millones de cubanos, sino por quedarse e intentar cambiar el país, un verso a la vez.

  • Paul Auster a escritores jóvenes: Pierde tu ego

    Con el reciente fallecimiento de Paul Auster, el pasado 30 de abril del 2024, tanto su obra como publicaciones con citas de lo que dijo, o supuestamente dijo en algún momento de su vida, se han desbordado en las redes sociales.

    Hay una publicación en específico que la vi la semana pasada en Twitter y, como suele ocurrir en la vecindad de las redes sociales, emigró a Facebook en donde, como también suele ocurrir, siempre llegan las noticias tarde. Dicha publicación es la siguiente:

    «No seas un escritor. No ganarás nada con ello salvo pobreza, soledad y oscuridad. Así que si realmente quieres escribir, si te quemas por hacerlo, adelante. Pero no esperes nada de nadie. El mundo no te debe nada y nadie te lo ha pedido. Paul Auster».

    Aparecía así, el puro texto sin ninguna imagen ni referencia que nos colocara en contexto; ya no digamos que sustentara que efectivamente Auster había sido el autor de dicha frase. Las respuestas a los comentarios van desde los comentarios hilarantes hasta las invectivas de quienes se sienten profundamente ofendidos por tal aseveración. Incluso hay quienes, indignados, preguntan quién diablos es ese tal Paul Auster.

    De pronto, en una especie de plot twist, recordé que esta frase la había escuchado hace más de diez años en un video en YouTube titulado Paul Auster to Young Writers: Lose the Ego. El video fue producido y publicado por Big Think, un portal web multimedia fundado en 2007 por Victoria Brown y Peter Hopkins, en donde se publican entrevistas y mesas redondas con expertos de una amplia gama de campos.

    El video no tiene desperdicio, sigue siendo tan vigente desde su fecha de aparición, el 23 de abril del 2012. A continuación, les comparto la traducción de la intervención de Paul Auster quien, en poco menos de tres minutos, responde con su magistral elocuencia a dos preguntas. La primera fue: «¿Cómo puede alguien leer como un buen escritor?».

    Paul Auster (PA): Bueno, una vez más, entramos en un territorio muy turbio porque todo es una cuestión de gustos. Quiero decir, tengo los escritores que más me importan, los escritores que creo que son los más grandes del pasado y del presente. Pero mi lista sería muy diferente, tal vez, de la suya. Pero supongo que lo importante para los escritores jóvenes es leer, leer a los buenos. Y supongo que con eso me refiero a los que han resistido la prueba del tiempo. Ya sabes, los grandes. Hawthorne, Melville, Dostoievski, Tolstoi, Kafka, Dickens, creo que ahí es donde sacarás más provecho. Y cuando ves cómo hacen las cosas de manera brillante, Flaubert, ya sabes, todos los nombres que conocemos. Pero están ahí por una razón, porque realmente son los mejores escritores. Y creo que hay que aprender de los grandes.

    La segunda pregunta fue: «¿Cuál es la trampa más común en la que caen los escritores principiantes?». Aquí es donde aparece el enunciado en cuestión.

    PA: Trampa común, supongo que una especie de egoísmo, importancia personal, incapacidad de mirar fuera de sí mismos, y creo que es importante mirar muy de cerca el mundo, todo lo que sucede a tu alrededor, y a veces para los jóvenes es difícil. Para hacer eso.

    Y la otra cosa es apegarse demasiado a algunas de las cosas que crees que son inteligentes y que estás haciendo. Creo que la inteligencia tiene sus puntos, su lugar en el mundo, tal vez, pero la necesidad imperiosa de hacerlo es lo que contribuye al buen trabajo. El deseo de hacerlo realmente no te ayuda. Es cuando es absolutamente necesario.

    Entonces, cuando hablo con escritores jóvenes, principalmente les digo: no lo hagas. No seas escritor, es una manera terrible de vivir tu vida, no se gana nada con ella más que pobreza, oscuridad y soledad. Entonces, si te gustan todas esas cosas, lo que significa que realmente estás deseando hacerlo, entonces sigue adelante y hazlo. Pero no esperes nada de nadie. El mundo no te debe nada y nadie te pide que lo hagas. Y supongo que es este sentimiento de logro el que a veces sienten los jóvenes: «Bueno, ¡por supuesto que mi libro debería publicarse! Por supuesto que debería poder ganarme la vida con esto». Bueno, simplemente no funciona de esa manera.

    El video puede verse en el siguiente enlace: https://youtu.be/gxHkjX0ZDlA?si=EP3eiCkI9-zlXp9R

  • Una denuncia hecha arte: comentario a «Dios te hará invencible con esta espada»

    Dios te hará invencible con esta espada (Letra Capital, 2023) de Alonso Barrera es una obra de una enorme profundidad, donde el personaje, Juana de Arco, no sólo, de por sí, es un símbolo de fuerza, valentía y liderazgo, sino que también engloba siglos de condicionamientos donde el sexo determina el constructo social y cultural conformado a partir de generaciones previas interminables; donde la biología determina las acciones, comportamientos, hábitos “correctos e incorrectos” de lo que puede o no puede, de lo que debe o no debe hacer un hombre y una mujer. Cuando en realidad, el aspecto biológico no tendría que determinar la conducta social. Si Juana de Arco hubiera nacido varón ¿la hubieran condenado a morir quemada en una hoguera por hereje?

    Cabe destacar que, Alonso, lo hace de una forma sumamente clara, porque no sólo nos habla de lo que vive una joven del siglo XV (la Doncella de Orleans), desde sus 12 años en un contexto específico, sino que lo teje, lo enlaza con lo que sigue sucediendo ahora, siglos después. Donde los derechosno se dan por ser una persona, sino que esos derechos se ganan a partir del sexo o del color de piel o de elementos detonantes que superan, en mucho, los preceptos universales de igualdad, equidad, respeto e inclusión.

    ¿Sobre qué se puntualiza en la obra? Sobre la disminución y sometimiento a las mujeres como directriz normalizada, donde pareciera que se repiten las conductas de Virilidad consabidas que permiten ceremonias de sometimiento reiterativas que potencian el orden asimétrico establecido; donde hombre = dominación y control, y la mujer = obediencia y sumisión. A lo largo de la historia se han dado cambios, pero no han sido realmente significativos, de lo contrario, La Manada grupo conformado por cinco jóvenes de sexo masculino en España, en el 2016, nunca hubiera hecho la atrocidad que cometió con una joven… y mucho menos la gente pensaría lo que externa el personaje Shanne:

    Muchos creen que a esa chica le pasó lo que le pasó porque no era virgen.

    En este mundo a las brujas hay que echarlas a la leña. O mandarles una jauría de perros. O darlas de comer a una piara de cerdos. O entregarlas a una manada de hombres para que a dentelladas y embestidas satisfagan su deseo. (Barrera, 2023, p. 28)

    ¿Qué nos ha sucedido en muchos aspectos donde la sororidad[1], apenas en la actualidad está tomando fuerza? Donde ya se habla y se denuncian las vejaciones, acosos y violaciones:

    Porque ellos creen que en nuestro sexo está el origen del caos. ¿O no es así, hermanas? #Yo También he sido víctima de las miradas de los hombres. #Yo también he sido presa del cortejo que solo busca fornicación y divertimento. #Yo También he visto el fin del mundo bailando en las pupilas del otro sexo. #AMí También me violaron cuando era niña. (Barrera, 2023, p. 37)

    Esta denuncia expuesta en forma de arte por parte de Alonso nodeja cabo suelto, lo hace de forma integral ya que las estructuras impuestas desde los ámbitos familiares, educativos, ideológicos y culturales nos han sido implantadas de generación en generación y han marcado la vida de muchos hombres y mujeres.

    Así que nos presenta no sólo a la mujer, sino también a un hombre supuestamente emancipado, pero que, en realidad, aún sigue los patrones consabidos, de que el hombre es sinónimo del más fuerte, del que es capaz de superar las adversidades, y controlar sus emociones. Por el hecho de nacer hombres, gozan de poder social y de muchos privilegios, aunque eso signifique suprimir varias de las emociones, necesidades y posibilidades tales como la ternura, la empatía, el miedo, la tristeza y la compasión. Y se suprimen porque, socialmente, tienden a estar asociadas con la feminidad. Esta incapacidad afectiva tiene, por tanto, repercusiones sobre la vida de pareja y la vida familiar en cuanto a cómo se educará a la siguiente generación: “Porque así es el ciclo de la vida, es la ley de los más fuertes, la Naturaleza de este mundo” (Barrera, 2023, p. 33).

    ¿Es así o podemos cambiar? Así como hay teorías feministas, hay teoría de liberación masculina la cual busca escaparse de los comportamientos típicos de la masculinidad como la opresión, agresión y dominación a la mujer.

    Es necesaria la reconstrucción discursiva y práctica desde todos los ámbitos: laboral, educativo, religioso, familiar, desde los medios de comunicación y la salud y, sobre todo, desde lo ideológico y social en general. Nuevas perspectivas que se conformen en conjunto y que permitan transformaciones que beneficien a todo el ser humano sin importar su sexo o su preferencia sexual. Siendo iguales, pero respetando las diferencias, donde las formas de pensar, sentir y comportarse no estén sujetas al “deber ser de un hombre o el deber ser de una mujer”.

    Mientras tanto, ojalá estas imágenes se queden pronto en la historia que cuando se vuelve a ellas sea para recordar un pasado que no queremos repetir:

    Quizás eres una hermosa chica de piel negra que se quedó dormida en el Metro camino al Bronx, y sueña todo esto mientras dos jóvenes la miran y se miran entre ellos. Eres tú esa ama de casa a quien el marido apuñala y estos son sus últimos pensamientos. Eres tú la muchacha ahogada en el espejo, una respuesta brillante en un concurso de belleza, una mujer en Tijuana llamada Juana que busca a su hermana en un basurero. Eres acaso una poeta en los ochenta escribiendo un poema sobre el fuego, su hija de nombre María que arde hasta las cenizas dentro de él, o eres tan solo una actriz combatiendo el horror con una espada de utilería. (Barrera, 2023, p. 56).

    Gracias infinitas Alonso Barrera por esta reflexión, esta denuncia hecha arte, para lo cual hiciste viva voz gracias a tu impecable dirección bajo la fuerte, tierna y, al mismo tiempo, desgarradora actuación de María que encarna a una jovencita que, en nombre de Dios, rompió todo paradigma posible, fue valiente, aguerrida y líder. Que la sociedad de su época usó y que, al percibir su poder tembló, ¿Qué hicieron ante el miedo que esto les produjo? Destruirla como terminaron haciendo… Esta destrucción ante lo que tememos ¿ha cambiado en la actualidad?

    * Texto leído en la presentación de Dios te hará invencible con esta espada, el pasado viernes 17 de febrero, en el Centro Cultural La Fábrica.


    [1] Sororidad: relación de solidaridad entre mujeres.