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  • Entre archivos, memoria y papel: una experiencia de investigación histórica en Querétaro

    Entre archivos, memoria y papel: una experiencia de investigación histórica en Querétaro

    Este verano tuve la fortuna de estar en Querétaro, mi tierra natal, presentando mi primer libro, Memorias de Tierra Adentro (Helvética, 2025), una novela histórica sobre México, producto de una extenuante y minuciosa investigación de genealogía, historia y literatura. Un proceso que comenzó en el año 2018, a partir de la búsqueda de documentos en el Archivo Histórico Eclesiástico de Vizcaya, y que poco a poco me fue adentrando en diversas plataformas de investigación histórica y genealógica. A partir de allí comenzó un proceso detectivesco por reconstruir el pasado.

    A lo largo de la investigación de esta, mi primera novela, calculo que leí aproximadamente 500 textos de un sinnúmero de autores mexicanos y extranjeros. En esta obra están citados cerca de 450 de ellos, que utilicé para reconstruir el pasado: artículos históricos, investigaciones académicas, periódicos, libros completos, colecciones de varios volúmenes, columnas de opinión e investigación, páginas web, testimonios orales, entrevistas, etcétera. Mi intención era realizar un trabajo serio, una narración lo más precisa posible desde el punto de vista histórico y con rigor académico.

    Gracias a la tecnología y a la reciente digitalización de archivos históricos, pude acceder a estos registros a través de diversas plataformas y organismos en línea, algunos gratuitos y otros que requerían suscripciones mensuales, anuales o pagos únicos por la información. Este esfuerzo reciente de digitalización de documentos por parte de diversas instituciones, universidades y organismos públicos y privados, nacionales y extranjeros, fue la pieza clave para que yo pudiera realizar mi obra. Acceder a esta magnitud de datos, incluso hace pocos años, hubiera sido prácticamente imposible sin los registros digitales que, a través de nuevos algoritmos, se conectan unos con otros. Aun así, pese a las mejores tecnologías, pasé a lo largo de estos años infinidad de horas buscando y analizando datos desde mi computadora.

    Después de presentar mi novela en Querétaro y con la intención de continuar con mi investigación histórica, tuve la oportunidad de pasar varios días como investigadora en el Archivo Histórico de Querétaro, ubicado en la calle de Madero, en el centro histórico de la ciudad, donde se resguardan documentos que datan del siglo XVI hasta la fecha.

    Me presenté con la titular de la Dirección Estatal de Archivos, la licenciada María del Carmen Zúñiga, quien muy amablemente me recibió, y de inmediato me puse a trabajar. Tuve la oportunidad de acceder a los documentos del Fondo Colonial de Querétaro y de ver de primera mano los registros históricos del estado, donde se encuentra la historia de la administración pública de Querétaro y de las zonas aledañas, documentos que deben tratarse con sumo cuidado y con equipo especializado. Pasé varios días analizando, registrando y tomando datos, viendo y capturando infinidad de documentos.

    Todo el personal del Archivo Histórico de Querétaro fue muy amable conmigo y sumamente profesional en su trato, especialmente los archivistas Jorge y Montse. Presenciar la historia en vivo y a todo color fue una experiencia invaluable. Fue muy grato sentir en mis manos el papel, percibir el olor de los documentos, observar los distintos colores y matices de las tintas, así como las diversas caligrafías de los pergaminos históricos. Esta experiencia sensorial de investigación me resultó, a mi parecer, más humana y personal que la digital. Sin embargo, debo admitir que el acceso a documentos históricos en formato digital ha transformado profundamente la investigación histórica en los últimos años.

    El Archivo Histórico de Querétaro abrió sus puertas el 21 de julio de 1986, por acuerdo del entonces gobernador Mariano Palacios Alcocer, dándose a la tarea de rescatar y catalogar infinidad de documentos que se encontraban en el abandono.

    Allí, en la sala de investigación, tuve la oportunidad de conocer, charlar y coincidir con otros investigadores dedicados a dar a conocer la historia de Querétaro a través de sus publicaciones: desde la encantadora investigadora norteña Flora Gámez, quien lleva dos años de residencia en el AHQ realizando una minuciosa investigación, hasta el destacado autor, el doctor Juan Ricardo Jiménez Gómez, una de las figuras más importantes en la investigación histórica de Querétaro y del país, con quienes tuve la oportunidad de conversar de manera muy afectuosa.

    Otro de estos inesperados encuentros fue conocer al autor e investigador Jesús Mendoza Muñoz, quien en estos momentos es uno de los investigadores más prolíferos de México. A su llegada al recinto, los archivistas inmediatamente me lo presentaron:
    —Se trata de Chucho Mendoza, uno de los investigadores con más experiencia y conocimientos del AHQ; sabe de todo—, fue la introducción.

    Durante la conversación, Jesús Mendoza me comentó que no tiene redes sociales y que no acostumbra tomarse fotos, pero que haría una excepción por mí. Me regaló uno de sus libros, que me dedicó allí mismo, e intercambiamos correos electrónicos. Se trataba de un hombre muy joven y sencillo, sin pretensiones, pero empapado de conocimientos, con una cámara fotográfica análoga marca Canon en la mano, cuyos jeans desgastados, tenis y chaqueta tipo hoodie deportiva escondían a un verdadero erudito de la paleografía y de los archivos históricos de México, de Querétaro y de su natal Cadereyta de Montes, municipio de la Sierra Gorda y el más extenso de los 18 que conforman el estado.

    Mendoza cuenta con una cantidad impresionante de publicaciones e investigaciones históricas de documentos que hasta hace poco eran inaccesibles. Entre ellas destaca su obra Capitán Alonso de Tovar y Guzmán, fundador de Cadereyta (Fomento Histórico y Cultural de Cadereyta, Serie Divulgación, vol. II, 2013), en la que aborda la fundación, en 1640, de la villa de españoles en memoria del virrey y marqués de Cadereyta, Lope Díez de Armendáriz, quien apoyó decididamente la pacificación de aquella región.

    Jesús Mendoza Muñoz tiene estudios en administración de documentos, paleografía, diplomática y archivística eclesiástica por el Archivo General de la Nación y la Universidad Pontificia de México, donde además estudió latín, teología y filosofía. Ha obtenido los premios Banamex “Anastasio G. Saravia” de Historia Regional en los años 2004 y 2012, así como los premios APOYARTE a la creación artística del Instituto Queretano de Cultura. Desde 2004 se ha dedicado a la actividad editorial a través del Fomento Histórico y Cultural de Cadereyta. Cuenta con una treintena de libros de investigación histórica, muchos de los cuales se encuentran a la venta en la Librería Cultural del Centro de Querétaro.

  • Epigmenio González. Circunstancias, by Jesús Reyes Bustos

    Epigmenio González. Circunstancias, by Jesús Reyes Bustos

    By Samanta Echevarría

    The charm of Querétaro as a jewel of Mexican baroque architecture is undeniable. Its streets, fountains, and pink quarry buildings, as well as its temples and altarpieces adorned in the Churrigueresque style, make this colonial city one of the most beautiful in Mexico. I grew up there. However, its importance has not lain in its beauty itself, but in its location. Historically, it has been a strategic point within the territory of what is now Mexico. Precisely because it is located in the heart of the country, Querétaro has been a crossroads of paths and encounters. Since the viceregal period, it functioned as a crucial point for the trade and supply of New Spain, and by the eighteenth century, it was considered the third most important city in Latin America, after Lima (Peru) and Mexico City.

    This strategic location made Querétaro the scene of important historical feats: it was the cradle of Mexico’s independence, the center of its conspiracy, and a key site for the beginning of the armed struggle. Later, it witnessed the end of the Second Empire with the trial and execution of Maximilian of Habsburg. In the twentieth century, it became the headquarters of the Constituent Congress that signed the Mexican Constitution of 1917.

    Rodrigo Romero, researcher and PhD in History from the Faculty of Philosophy and Letters at UNAM, points out that, since its beginnings, the historical feats of the Mexican state have been the subject of study and numerous interpretations. Mexican historiography evolved from post-independence chronicles and pamphlets to monographic approaches to the epic and heroic deeds that served as the foundation for consolidating Mexican national identity.

    The foundations of Mexico’s history have been laid by numerous researchers, ranging from The History of the Revolution of New Spain by Servando Teresa de Mier (London, 1813), to Mexico through the Centuries by Julio Zárate; from Historical Picture of the Mexican Revolution by Carlos María de Bustamante, to Historical Essay of the Revolutions of Mexico by Lorenzo de Zavala; from Mexico and Its Revolutions by José María Luis Mora, to History of Mexico by Lucas Alamán, and the works of Justo Sierra and José Vasconcelos, to mention just a few.

    However, as time has passed, Mexican historiography has evolved from a vision centered on “the people versus the foreign power” to a broader understanding of these armed movements—one that includes more complex social, economic, regional, and international factors, as well as the participation of many figures about whom we still know little.

    Romero affirms that although earlier efforts had appeared in the past, it is likely that the 1953 publication commemorating the bicentennial of Miguel Hidalgo’s birth—The Revolution of Independence by Luis Villoro—marked the beginning of this new historiography. Yet it was not until later, in the 1990s and especially after 2010 with the bicentennial of Mexican Independence, that researchers began to rethink Mexico’s national history.

    One of these new voices is undoubtedly that of Jesús Reyes Bustos (b. 1972), an anthropologist from the Autonomous University of Querétaro, who, although originally from Mexico City, has deep roots in Querétaro. Reyes Bustos has gone beyond historical research; he explains that he has dedicated himself to writing historical novels in order to “take science out of the archives, the academy, and the technical terms, with the intention of disseminating it and making it more accessible to readers and to society in general.”

    In 2011, he independently published his first novel, Epigmenio González. Circunstancias (El Asado Servicios Editoriales), which earned him Mexico’s National Award for Historical Novel in 2010. The novel explores the extraordinary life of Epigmenio González, who, upon joining the Querétaro conspiracy at the beginning of Mexico’s Independence, was one of the first insurgents apprehended by Spanish royalist authorities—and also one of the last revolutionary leaders to be released by the Spanish Empire, even after the consummation of Independence. After having spent more than 25 years imprisoned in the Philippines, and several more in the fortress of San Juan de Ulúa in Veracruz, he managed to return to Mexico and died peacefully in his bed in 1858.

    I came across the wonderful work of Jesús Reyes Bustos while researching my own novel Memorias de Tierra Adentro. I was immediately captivated by his novel Circunstancias. Later, with the publication of my book, our paths crossed, and Reyes Bustos and I have kept in touch through social media and text messages.

    In a halting telephone conversation from Mazunte, Oaxaca—his current residence—he tells me, “I’m in paradise, but with little internet signal.” He explains that his novel Circunstancias arose from the enormous amount of information he gathered during his doctoral thesis. “I didn’t want the life of Epigmenio González—this extraordinary man who suffered so much for Mexico—to be reduced to my PhD thesis and then re-archived. I thought this amazing Queretano deserved recognition from society. I decided to novelize my academic research to make his story known. Because he wasn’t an Allende or a Hidalgo, his extraordinary story of survival was left aside and forgotten by national history. During the cultural movement of Juárez and the liberals at the end of the nineteenth century, when the Mexican nation-state was being built, Epigmenio González was still miraculously alive in Guadalajara, and his story didn’t fit into the ‘Civic Calendar of Saints’ of patriotic heroes. He never received the recognition he deserved.”

    Reyes Bustos has published two more novels. In 2013, he presented La Quimera Imperial at the Center of the Arts of Querétaro (formerly the Convent of Santa Rosa de Viterbo). Its premise revolves around “Operation Peacock,” a plan to bring Moctezuma’s Plume from Austria to Mexico in exchange for Maximilian of Habsburg’s carriage, which is housed in Chapultepec Castle. In this second work of historical fiction—part detective story—Reyes Bustos moves away from academic language and integrates elements of suspense into his plot.

    In his third novel, De esas Sombras Frente al Puerto (2018), Reyes Bustos returns to Querétaro as the setting. He employs the racconto (a narrative device in which a story is told retrospectively) to develop a plot set during the Constituent Congress of Querétaro in 1917 and the days preceding the assassination of Venustiano Carranza. The story unfolds amid the intrigues of the congressmen in the Iturbide Theater (today the Theater of the Republic) and the Cantina El Puerto de Mazatlán, where the new Mexican constitution was being shaped.

    All three novels are extraordinary. I highly recommend reading his work. Jesús Reyes Bustos continues to write, driven by the intention of giving Epigmenio González the place he deserves in Mexico’s national history.

    Reyes Bustos won Mexico’s National Award for Historical Fiction (2010) for his novel Circunstancias and has received other distinctions: First Place in University Short Story (UAQ, 2003); First Place in Short Story (Conaculta, Gómez Morin, 2005); and Honorable Mention in the Spanish-language category of Letras Nómadas (Tulsa, Oklahoma, 2007). He has also been a columnist for El Universal Querétaro and the Sunday supplement Barroco of Diario de Querétaro. He currently resides by the beach in Oaxaca.

    Epigmenio González. Circunstancias, by Jesús Reyes Bustos ***** (Spanish edition)

  • Epigmenio González. Circunstancias, por Jesús Reyes Bustos

    Epigmenio González. Circunstancias, por Jesús Reyes Bustos

    Por Samanta Echevarría

    El encanto de Querétaro como joya del barroco mexicano es innegable: sus calles, fuentes y edificios de cantera rosa, así como sus templos y retablos adornados al estilo churrigueresco, hacen de esta ciudad colonial una de las más bellas de México. Allí crecí. Sin embargo, su importancia no ha radicado en su belleza, sino en su ubicación. Históricamente ha sido un punto estratégico dentro del territorio de lo que hoy es México. Precisamente por estar situada en el corazón del país, Querétaro ha sido un cruce de caminos y de encuentros. Desde el virreinato funcionó como un punto crucial en la comercialización y el abastecimiento de la Nueva España, y ya para el siglo XVIII era considerada la tercera ciudad más importante de América Latina, después de Lima, Perú, y de la Ciudad de México.

    Esta ubicación estratégica llevó a Querétaro a ser escenario de importantes gestas históricas: fue cuna de la Independencia de México, centro de su conspiración y lugar clave para el inicio de la lucha armada. Más tarde, sería escenario del fin del Segundo Imperio, con el juicio y fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo. En el siglo XX se convirtió en la sede del Congreso Constituyente que promulgó la Constitución de 1917.

    Señala Rodrigo Romero, investigador y doctor en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que desde sus inicios las hazañas históricas del Estado mexicano han sido motivo de estudio y de numerosas interpretaciones. La historiografía nacional evolucionó desde las crónicas y panfletos postindependentistas hasta los acercamientos monográficos de la gesta épica y heroica que sirvieron de base para consolidar la identidad nacional.

    Han sentado las bases de la historia de México numerosos investigadores, desde La historia de la Revolución de la Nueva España de Servando Teresa de Mier, publicada en Londres en 1813, hasta México a través de los siglos de Julio Zárate, pasando por Cuadro histórico de la Revolución Mexicana de Carlos María de Bustamante, el Ensayo histórico de las revoluciones de México de Lorenzo de Zavala, México y sus revoluciones de José María Luis Mora, la Historia de Méjico de Lucas Alamán, o los textos de Justo Sierra y José Vasconcelos, por mencionar sólo algunos nombres.

    Sin embargo, a medida que ha avanzado el tiempo, la historiografía mexicana ha evolucionado desde una visión centrada en el pueblo y la lucha contra el poder extranjero hacia una comprensión más amplia de los movimientos armados, que incluye factores sociales, económicos, regionales e internacionales más complejos, así como la participación de un cúmulo de personajes que aún desconocemos.

    Romero indica que, si bien aparecieron esfuerzos previos, es probable que la publicación de 1953 con motivo del bicentenario del nacimiento de Miguel Hidalgo —La Revolución de Independencia de Luis Villoro— marque el inicio de esta nueva historiografía. No obstante, no fue sino hasta los años noventa, y sobre todo a partir de 2010 con motivo del bicentenario de la Independencia, cuando los investigadores comenzaron a replantearse la Historia Nacional.

    Una de esas nuevas voces es, sin duda, la de Jesús Reyes Bustos (1972), antropólogo por la Universidad Autónoma de Querétaro, quien, aunque originario de la Ciudad de México, tiene profundas raíces queretanas. Reyes Bustos ha ido más allá de la investigación histórica; explica que se ha dedicado a escribir novela histórica para «sacar la ciencia de los archivos, de la academia y de los términos técnicos, con la intención de divulgarla y hacerla más accesible al lector y a la sociedad».

    En 2011 publicó de forma independiente su primera novela, Epigmenio González. Circunstancias (El Asado Servicios Editoriales), que le valió el Premio Nacional de Novela Histórica 2010. La obra explora la extraordinaria vida de Epigmenio González, quien, al integrarse a la conspiración de Querétaro en los inicios de la Independencia, se convierte en el primer insurgente aprehendido por las autoridades realistas, pero también en uno de los últimos personajes revolucionarios liberados por el Imperio español. Aun después de la consumación de la Independencia, pasó más de 25 años en prisión —en Filipinas y posteriormente en el fuerte de San Juan de Ulúa, Veracruz—. Logró regresar a México y murió en su cama en 1858.

    Me encontré con la magnífica obra de Jesús Reyes Bustos durante la investigación de mi propia novela Memorias de Tierra Adentro, y quedé encantada con Circunstancias: inmediatamente me cautivó. Más adelante, con la publicación de mi libro, nuestras historias se cruzaron y hemos mantenido comunicación a través de redes sociales y mensajes de texto.

    El autor me explicó, en una conversación telefónica entrecortada desde Mazunte, Oaxaca —su actual residencia—: «Estoy en el paraíso, pero con poca señal de internet». Me contó que su novela Circunstancias surgió a partir de la enorme cantidad de información obtenida durante su tesis doctoral:

    «Yo no deseaba que la vida de Epigmenio González —este personaje que sufrió mucho por México— se quedara reducida a mi tesis y vuelta a archivar. Pensaba que este extraordinario queretano debía tener el reconocimiento que merece de la sociedad. Decidí novelar el libro académico para dar a conocer su historia, ya que, por no tratarse de un Allende o un Hidalgo, su extraordinaria historia de supervivencia quedó de lado y olvidada por la Historia Nacional. Durante el movimiento cultural de Juárez y los liberales, a finales del siglo XIX, al construir el Estado nacional, Epigmenio González seguía aún milagrosamente vivo en Guadalajara, y su historia no cupo en el ‘santoral cívico’ de los héroes patrios. No se le dio el reconocimiento que debía», explica.

    Reyes Bustos tiene dos novelas más. En 2013 presentó, en el Centro de las Artes de Querétaro (exconvento de Santa Rosa de Viterbo), su segunda novela: La quimera imperial, cuya premisa gira en torno a La operación Pavorreal, un plan para traer a México el Penacho de Moctezuma, que se encuentra en Austria, a cambio de la carroza de Maximiliano, localizada en el Castillo de Chapultepec. En esta segunda entrega, de ficción histórica y corte policiaco, Reyes Bustos deja de lado el lenguaje académico para integrar elementos de suspenso en su trama.

    En su tercera obra, De aquellas sombras frente al puerto (2018), Reyes Bustos retoma nuevamente a Querétaro como escenario. Utiliza el raccourci —un atajo o aceleración en la narrativa, a menudo para saltar el tiempo o el desarrollo de ciertos eventos. Puede manifestarse como un salto temporal para mostrar la madurez de un personaje o como una elipsis para omitir detalles innecesarios y concentrarse en lo esencial. En algunos casos, puede referirse a la aceleración del conflicto de un personaje— para desarrollar su trama en el marco del Congreso Constituyente de Querétaro de 1917 y los días previos al asesinato de Venustiano Carranza. El Teatro Iturbide (hoy Teatro de la República) y la cantina El Puerto de Mazatlán sirven de escenario a las intrigas de los diputados constituyentes al proponer la nueva Constitución de México.

    Las tres novelas son extraordinarias. Recomiendo ampliamente leer su obra. Jesús Reyes Bustos se encuentra trabajando en una nueva novela y mantiene la intención de seguir dándole relevancia a Epigmenio González dentro de la Historia Nacional.

    Reyes Bustos obtuvo el Premio Nacional de Novela Histórica (2010) por Circunstancias, y ha sido galardonado con otros reconocimientos: Primer Lugar en el Cuento Universitario (UAQ, 2003); Primer Lugar en Cuento (CONACULTA, Gómez Morin, 2005); Mención Honorífica en Cuento Breve en Español “Letras Nómadas” (Tulsa, Oklahoma, 2007). Además, ha sido columnista en el periódico El Universal Querétaro y en el suplemento dominical Barroco del Diario de Querétaro. Actualmente reside junto al mar, en Oaxaca.

    ★★★★★ Epigmenio González. Circunstancias —Jesús Reyes Bustos

  • Preludio

    Preludio

    Por Raúl Álvarez Huerta

    Querétaro y sus múltiples terrazas bien podrían ser una locación ideal para retratar un preludio de actores espontáneos y residentes de esta ciudad, notados de manera incógnita o, en su defecto, con el ánimo de no ser vistos, cuando el amor es un acto de dos seres terrenales ávidos de protagonizar el anuncio de algo personal. Lugares idóneos para esos encuentros hay varios en esta parte de la República mexicana. Santiago de Querétaro no es la excepción.

    La terraza del bar del hotel boutique Azpeytia; el mirador del barrio de la Cruz a un lado de la Rotonda de Queretanos Ilustres; el bar panorámico del hotel Holiday Inn Diamante; la terraza de la suite del hotel boutique La Casa de la Marquesa; la Plaza Náutica de Juriquilla; la terraza del edificio Corporativo Blanco en prolongación Tecnológico; y el mirador del fraccionamiento Loma Dorada, junto con algunas de sus calles adyacentes, son sólo algunos de esos lugares que el director Eduardo Lucatero podría considerar en un futuro, pensando en su capacidad de elaborar este tipo de guiones en Querétaro.

    Preludio (2010) es una película de manufactura nacional que, sin mayores aspavientos, resultó ser una realización con matices y relieves que se salen de lo convencional y lo comercial. Es el tipo de cortometrajes que suceden —o suelen suceder— en la terraza de un edificio de departamentos en la Ciudad de México, más específicamente en el sur; concretamente en la alcaldía Benito Juárez, no muy lejos del World Trade Center e Insurgentes Sur.

    Ana Serradilla y Luis Arrieta, junto con Tiaré Scanda, bajo la dirección de Eduardo Lucatero —el mismo director que llevó a la pantalla grande Corazón marchito (2007), película en la que también actúa Ana Serradilla con Mauricio Ochmann—. La misma actriz que participó en Todo incluido (2008), con Jesús Ochoa y Martha Higareda. Ana es también la protagonista de Cansada de besar sapos (2005) y de la versión mexicana de La boda de mi mejor amigo (2009), refrito del film donde Julia Roberts es la protagonista (La boda de mi mejor amigo de 1997).

    Preludio es una peli de encuentros y desencuentros que pasan a diario en la pretenciosa clase media de la capital del país. Son los actores que, en la vida real, es muy fácil encontrar comiendo o de compras en la Condesa, la Roma, Polanco o por San Ángel, en la plaza San Jacinto. Ella es chef y no termina de resolver su vida familiar con su hermana Cecilia, que vive necesitada de todo tipo de halagos solo por haber asumido un rol social que nadie le obligó a tomar: la típica integrante de una familia disfuncional mexicana que, por exorcizar sus demonios internos, se siente la patriarca del clan. Cecilia y su amiga Mariana se creen el pluscuamperfecto de todo lo que les acontece. Ella no les compra ese papel.

    Él es un aspirante a rockstar, pero no desdeña vivir el momento, aunque debe clausurar su pasado y darle vuelta a la página. Ella, aun realizada como chef, no deja de arrastrar un pasado marcado por viejos sucesos, mientras su hermana insiste en reclamarle una supuesta actitud no condescendiente desde la adolescencia. Él no deja de soñar con ser famoso algún día.

    Mientras tanto, la terraza es un buen lugar para entablar una charla interesante que no raya en lo irrelevante gracias a los argumentos expuestos. El director logra atrapar a los cinéfilos ávidos de ver cine distinto a lo que TV Azteca y Televisa programan sábado a sábado. Difícil creer que estos medios no tengan algo mejor que ofrecer que sus insípidas películas. Preludio no aspira a un Oscar ni compite con los criterios ortodoxos de Hollywood y sus millones de dólares. Sin embargo, fue a Europa y en los círculos culturales del viejo continente logró algunos reconocimientos —tema que los noticiarios mexicanos omitieron, junto con sus programas matutinos insípidos.

    Insólito que Televisa siga reprogramando sus series lacrimógenas de los ochenta, o que TV Azteca siga haciendo de la chismografía su mayor fuente de ingresos, secundada por Imagen Televisión con sus reality shows igualmente ridículos. Todo un reflejo de su propia pobreza cultural y de un voyerismo barato que, increíblemente, genera millones para los magnates, quienes poco hacen por mejorar este país. La cultura importa a pocos. Preludio muestra que no se necesita mucho presupuesto ni tecnología para lograr una peli que, al menos, ofrezca un entretenimiento más digno que lo que todas las tardes y noches difunde la televisión mexicana.

    Qué más da… seguiremos apagando el televisor para ir a YouTube a buscar una peli mexicana, sin costo y sin comerciales. El nuevo cine nacional entretiene y regala hora y media de esparcimiento. Preludio es un buen pretexto: ella y él en una historia donde la química flota cerca, en diálogos y sobre todo en un lenguaje corporal que dice mucho más que las palabras. Entre ellos hay algo más que química.

    Ana Serradilla se ha consolidado en este tipo de cine, y lo hace bien. Preludio nos muestra que para que surja la magia de la alquimia del amor no hace falta viajar a paraísos prefabricados en playas mexicanas o islas griegas que la mercadotecnia vende como sueños inalcanzables para clases pudientes, disfrazados en paquetes all inclusive o tiempos compartidos que muchas veces son fraude.

    Una terraza en cualquier ciudad es un buen lugar para construir una amistad con alguien que atraiga, distraiga y retroalimente el diálogo. Cuando todo es causal y no casual, la vida en pareja funciona mejor al decidir vivir el momento en el breve espacio compartido. La coyuntura es coincidir como vecinos de este mundo terrenal, donde el amor de independencia y de codependencia con seres seudodependientes suele estar en el aire. Esas resonancias infantiles —heridas que nunca cierran y que, en el mejor de los casos, se encapsulan por un tiempo— alimentan las partes neuróticas que hacen parecer que todo es amor. Pero cuando el amor se va, todo queda igual o peor, y él o ella se vuelven más tóxicos en sus futuras relaciones. Temas que, a fin de cuentas, logran que existan las canciones de amor… o desamor, odio, resentimiento, celos, despecho. Ser o no ser, esa es la cuestión.

  • Querétaro en la Fiesta del Libro y la Rosa, Morelia 2025

    El pasado mes de mayo, los días 23, 24 y 25, se llevó a cabo la Fiesta del Libro y la Rosa en Morelia, Michoacán, con el tema “Fronteras Imaginarias”. Diversas librerías, artesanos y emprendimientos culturales dieron vida a uno de los eventos más esperados del año. En esta edición, el Consejo Literario Queretano (CLQ) tuvo presencia en el Centro Cultural UNAM con un stand donde se ofreció el catálogo de editoriales queretanas: Par Tres, Eólica, Revarena, Pinos Alados, N.E.L., Ediciones El Desvelo, SandungoStudio y Gris Tormenta, así como de editoriales amigas como La Comuna Girondo, de Toluca, y Lebrí, de San Juan del Río, entre otras.

    Comenzamos con todo el viernes 23, con un merecido homenaje a diversas figuras célebres de Michoacán por su trayectoria como gestores culturales. Destacamos especialmente al maestro Jesús Baldovinos Romero, quien fue reconocido como uno de los gestores culturales independientes más importantes por su incansable labor en la mediación y promoción de la lectura. Celebramos su reconocimiento y nos unimos al festejo en honor a otras figuras notables del ámbito cultural michoacano. El maestro Baldovinos, que nos visitó desde Lázaro Cárdenas en la edición 2024 del encuentro de editores locales La Ciudad de los Libros, ha sido un aliado cultural del CLQ durante los últimos años, además de colaborador de otros colectivos culturales en comunidades del estado de Querétaro.

    El sábado 24, el foro 3 del Centro Cultural UNAM recibió, en una presentación compartida, a Ramón Moreno Carreño con su novela Pueblo Chico, una historia poblada de voces coloquiales, melancolía intrínseca, un toque espectral de realismo mágico y un hilo narrativo sostenido por capítulos breves. Lo acompañó Adán Lomelí Valle con L’a…mor…te, un libro inclasificable entre el relato corto y la prosa poética, dotado de un erotismo delicado y un desbalance entre el amor y la muerte. Dos propuestas estéticas distintas, muy bien recibidas por los asistentes a la Fiesta del Libro y la Rosa.

    El domingo 25, el Foro 1 recibió cuatro propuestas infantiles provenientes de Querétaro:

    • Yolanda Rubioceja, ganadora del premio Alas y Raíces, habló de Quía y el misterio del dispar de zapatos, obra que cautivó al público por su particularidad: puede leerse desde el final hasta el principio, y está pensada especialmente para personas zurdas.
    • Jesús Zarazúa, quien celebra 25 años como mediador y promotor de lectura, compartió Las provocaciones de Chuyo, un libro infantil ilustrado que invita a chicos y grandes a leer.
    • Isabel Gamma, prolífica escritora radicada en Querétaro, presentó la colección Tomatolio, integrada por cuatro libros cuyo protagonista, un conejo de largas orejas, ha acompañado a muchos niños en su proceso de aprendizaje como primeros lectores.
    • Raquel Torres del Hoyo cerró la mesa con Quetzel, la guardiana del bosque, un libro infantil cuya enseñanza también resuena entre lectores adultos, con un misticismo característico de toda su obra.

    Culminaron así tres días intensos de promoción y difusión de la literatura hecha en Querétaro, con presentaciones de libros, intercambio de ejemplares —como el realizado con Emmanuelle Brío— y el arduo trabajo a ras de piso que implica permanecer cerca de doce horas al día atendiendo un stand, una labor exigente que no siempre se reconoce. Agradecemos profundamente a la comunidad literaria que se sumó para lograr presencia fuera de Querétaro, en espacios tan representativos e importantes para el lector.

    Salir de los queridos foros locales y expandir el público lector potencial para los escritores en y de Querétaro es una tarea compleja, pero necesaria, que la mesa GAT’HO NUHU del CLQ se ha propuesto llevar a cabo. Con el apoyo de la Secretaría de Cultura, que brindó transporte, y gracias al esfuerzo colectivo de nuestra comunidad, esta participación fue posible.

    Cabe destacar el compromiso del presidente del CLQ, Mauricio Sosa, quien permaneció en el stand los tres días completos, atendiendo sin descanso. Quienes se dedican a los bazares y ferias del libro saben el nivel de desgaste físico y mental que implica una jornada de esta magnitud. Esto —quiero pensar— es una señal clara del compromiso del CLQ con la comunidad de escritores, y espero también motive la colaboración de todas y todos en futuras aventuras literarias, dentro y fuera del estado.

    En estos tres días, varios ejemplares de autores queretanos ya encontraron lugar en los libreros de los lectores de Morelia, gracias al esfuerzo conjunto y la colaboración solidaria en favor de la literatura hecha en Querétaro.

    Rocio B. Ortiz

    Es originaria Tula de Allende, Hidalgo, y radica en Querétaro desde los cinco años de edad. Inició su formación artística en 2010 en los talleres del Seminario de Creación Literaria, de la mano del poeta Arturo Santana. Es licenciada en Estudios Literarios por la Universidad Autónoma de Querétaro, y autora de Amoroso vacío (Herring Publishers,2015; Infinita, 2021; Eliona, 2022), coordinadora de la librería El Desvelo.