
Fue un gusto recibir al autor y profesor Kelly Daniels en mi casa, en Davenport, Iowa (Estados Unidos), para la reunión mensual del club de lectura de las señoras del colegio de mis hijas. En este club se lee muchísimo, pero también se discute —tanto en persona, durante las reuniones mensuales, como en una infinidad de mensajes de texto—, se charla sobre la vida (los hijos, el colegio, los maridos), se ríe y hasta se llora. Además, en cada reunión abundan los platillos y postres para degustar.
Ingresé al club de lectura por invitación de una de sus fundadoras, la querida Julie, mi vecina y amiga desde hace varios años. Julie, además de tener cuatro hijos adolescentes, ser doctora especializada en psiquiatría y caminar varios kilómetros por el vecindario, lee incansablemente en sus ratos libres. El club lleva más de diez años reuniéndose mes con mes, y yo me apunté hace apenas tres. Antes solía leer en solitario: sobre todo investigación y artículos académicos, lo que llegaba a mis manos o lo que se me antojaba. A veces leía a diario, otras pasaban semanas o meses sin abrir un libro. Pero me gustó la idea de hacerlo en compañía.
Me impuse el reto de leer 24 libros al año: uno con el club y otro por mi cuenta. Dejé de mirar el celular en los ratos muertos y, en su lugar, empecé a leer, cargando siempre un libro en mi bolso. Al año siguiente leí 27, y el año pasado fueron 30. Sin embargo, algunas de las integrantes del club llegan a leer hasta 50 libros al año.
En general, al norteamericano le gusta sentarse a leer; lo encuentra atractivo después de una larga semana laboral, aparte de Netflix. Desde la infancia, gran parte del vocabulario en inglés se aprende de memoria —con las famosas sight words— y, en las escuelas, la lectura recibe gran impulso. Algunos conservan ese hábito. Según estadísticas recientes (bookbrowse.com), alrededor de 13 millones de personas participan en clubes de lectura en Estados Unidos, aunque las cifras precisas varían de acuerdo con la fuente y la metodología. Se cree que el crecimiento de estos clubes se relaciona con la interacción social posterior a la pandemia y con el auge de comunidades en línea como #BookTok, donde los videos de recomendaciones se multiplican exponencialmente. La participación aumenta con un mayor nivel escolar y, lo más importante, hoy en día una parte significativa de los miembros son mujeres. A diferencia de décadas pasadas, hoy son ellas quienes más leen, sobre todo ficción.

Me gusta ser parte de este club y obligarme a leer en inglés, porque aquí se lee casi de todo. Desde que lo frecuento, me he acercado a autores que no habría conocido de otra forma, porque no son los nuestros: los hispanos, los que escriben en español o los pocos que todos conocen traducidos por las grandes editoriales. En el grupo, todas proponemos al autor y al libro del mes, y se somete a votación. Las propuestas varían y, aunque no todas asisten a las reuniones por compromisos sociales, la mayoría lee y participa en la discusión. Esta vez mi propuesta fue Daniels, y la aprobación fue unánime.
La invitación a Kelly Daniels surgió de mi deseo de acercarme a autores locales y leernos entre nosotros, después del increíble éxito del tour de mi libro Memorias de Tierra Adentro (publicado este verano con editorial Helvética). Tras volver de Querétaro con el corazón lleno de tantos extraordinarios encuentros literarios, decidí seguir el mismo impulso en mi ciudad e involucrarme más en el ámbito literario local en Estados Unidos.
Conocí a Kelly Daniels, doctor en Literatura por la Universidad de Western Michigan, hace muchos años, como colega y amigo en la Universidad Augustana College, en Rock Island, Illinois, donde es profesor de escritura creativa en la Facultad de Lengua y Literatura Inglesa. También conocí a su encantadora esposa, gran amiga mía. Sin embargo, nunca había leído su obra.
Daniels tiene una vida interesante: oriundo de California, creció en una comuna en Hawái durante los años ochenta, pues sus padres se involucraron en la ideología y el movimiento hippie. Más tarde, en su juventud, viajó de mochilero por Europa, México y Centroamérica, antes de estudiar el doctorado y convertirse en profesor. Hace varios años publicó sus memorias en el estupendo libro Cloudbreak, California (Owl Canyon Press, 2013), donde relata estas experiencias. También ha publicado ensayos y cuentos en diversas revistas literarias, contribuye regularmente a la revista Sun y es uno de los conductores del popular pódcast The Moon Under Water —disponible en YouTube, Spotify y redes sociales—, donde conversa con su co-conductor, Steve Jones, sobre temas literarios y de cultura pop, en un tono irreverente.
A Candle for San Simón (Owl Canyon Press, 2020) es su primera novela. Inspirada en sus viajes de juventud, la historia tiene como escenario Guatemala. Sin hacer spoilers, narra la vida de un norteamericano con recientes convicciones religiosas y misioneras que viaja de California a Guatemala en busca de su padre: un alcohólico empedernido y fracasado que lo abandonó de niño para irse a “perder al sur”. Ese padre aún bebe en un bar local y, para subsistir, conduce un autobús de pasajeros, que termina convirtiéndose en protagonista de la trama.
En Guatemala, el padre está endeudado con un gánster por el cobro de piso, extorsionado por el jefe de policía y presionado por las maras, que buscan que “El Gringo” los ayude a traficar armas, drogas y mujeres en su autobús. El caos arrastra a todos en medio de esa vorágine. Daniels refleja con crudeza la realidad de algunas zonas de Centroamérica y plantea reflexiones sobre religión, moralidad, supervivencia, secuestro y violencia, traición, abandono, adicciones, gentrificación y la fragilidad de la vida. Algunas escenas contienen violencia física y sexual, pero también se narra una historia de amor entre los protagonistas, se exploran diferencias culturales y se profundiza en las complejas relaciones entre padres e hijos.
Aunque algunas partes resultan difíciles de digerir por su crudeza y lenguaje, la novela ofrece lecciones de vida, abre espacio a la reflexión y plantea, al final, una esperanza utópica para Centroamérica. Es una historia con potencial para llevarse al cine o a la televisión.
El libro me recordó dos lecturas de autores que admiro: la extraordinaria The Power and the Glory (1940), de Graham Greene, y La reina del sur (Alfaguara, 2010), de Arturo Pérez-Reverte.
A Candle for San Simón ★★★★★
(Versión en inglés)
Su libro está disponible en Amazon, Barnes & Noble y Walmart.


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