
Fue aquel jueves 24 de mayo del 2007 cuando Alejandro Toledo presentó su entonces reciente trabajo editorial, Dos escritores secretos, una compilación de trece ensayos sobre los escritores mexicanos Efrén Hernández y Francisco Tario, publicada por el Fondo Editorial Tierra Adentro. Gracias al auspicio del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, la presentación tuvo lugar en una conocida cafetería del centro de la ciudad.
Enfático, Toledo afirmó que Dos escritores secretos no pretende “crear monumentos a Efrén Hernández ni a Francisco Tario, sino lograr que la obra de estos escritores secretos y raros encuentre lectores que deseen explorarlos, que se sientan atraídos por una literatura diferente y particular emanada de nuestra nación”. Esta ambición representa, para el autor, un buen riesgo: “se trata de que las obras de Hernández y Tario sean necesariamente leídas”.
La presentación consistió en una reflexión en torno a los textos reunidos en la compilación. Según el compilador, “se puede apreciar incluso el carácter extraño y raro de los dos escritores mexicanos”. Para Toledo, el objetivo principal es “compartir el descubrimiento de dos escritores mexicanos que han sido poco valorados en el espectro literario nacional y permitir que sus obras circulen; no busco que se les rindan homenajes oficiales, sino que sepamos que existen”.
El evento, que derivó en una charla entre el autor y los asistentes, sirvió como marco para debatir las aportaciones literarias de Hernández y Tario, así como para descubrir similitudes y diferencias entre ambos escritores. Sus obras fueron analizadas por los trece ensayistas jóvenes que participaron en la compilación, provenientes de distintas regiones de la República.
Toledo destacó la principal característica que define a los escritores raros, como Hernández y Tario: su escasa producción literaria, que, sin embargo, delata su genialidad. Puso como ejemplo a Juan Rulfo, “quien, con solo dos libros, desistió de ser una figura intelectual permanente; quizás, en caso contrario, habría escrito solamente libros malos”.
Los ensayos reunidos en Dos escritores secretos tienen un doble propósito: fomentar el estudio del estado del arte de la literatura nacional y promover la producción ensayística entre jóvenes escritores mexicanos. “Se trató de extender una invitación a compartir puntos de vista sobre los diferentes enfoques creativos que ofrecen Hernández y Tario. Los ensayistas se sintieron afortunados de recibir esta invitación y respondieron con un buen trabajo, que ahora el lector tiene en sus manos”, refirió Toledo.
El compilador reconoce que la propuesta de crear esta obra fue bien recibida por los ensayistas jóvenes: “A quienes contribuyeron con la obra les gustó haber tenido un contacto literario con Efrén Hernández y Francisco Tario”. Además, destacó que la compilación cumple con dos funciones esenciales: “Por un lado, permite que los escritores tomen conciencia de las sociedades literarias que se agrupan en torno a un autor; por otro, ayuda a los jóvenes ensayistas a descubrir que, muchas veces, los escritores menos conocidos son los más interesantes”.
Lejos de la mecánica tradicional de una presentación de libro, este evento prescindió de panel, moderador y un gran foro para convertirse en un diálogo directo entre el autor y los asistentes, construido a partir del libro. Para Toledo, en esta presentación la forma fue fondo: “Los mismos Hernández y Tario promueven ser leídos por públicos muy selectos, que aspiran a tener una experiencia literaria diferente y que no necesariamente se cuentan por cientos. No buscamos una lectura masiva, sino adecuada”.
Autor de James Joyce y sus alrededores (2005), Alejandro Toledo sostiene que “a la mayoría de los críticos literarios les cuesta mucho entender el trabajo de los escritores raros, como en el caso de Hernández y Tario. Frecuentemente, este tipo de escritores son tachados de menores, dado que no se adaptan a las formas literarias típicas, como la novela, la poesía o el relato, sino todo lo contrario”.
Sobre los perfiles de Dos escritores secretos, el autor destaca: “Los escritores raros presentan generalmente una peculiaridad tanto en su escritura como en su personalidad y figura pública. Efrén Hernández era muy carismático, amable y simpático; incluso contaba con un círculo de seguidores, a pesar de su escritura transgresora. En contraste, Francisco Tario siempre se mantuvo distante de todo contacto público: no presentó ningún libro ni otorgó entrevistas”.
Alejandro Toledo explicó que la selección de los ensayos no fue un proceso estricto. “A partir de la invitación a los ensayistas, los textos fueron surgiendo y se incluyeron conforme me llegaban; no hubo una selección de material”. No obstante, destacó que trató de evitar la repetición temática: “Algunos escribieron sobre poesía, otros sobre narrativa y algunos más sobre los aforismos de Hernández”.
A partir de la lectura de los ensayos, se advierte un interesante valor pedagógico para el estudio y análisis literario, según la interpretación de los textos que cada ensayista aporta. Alejandro Toledo no descarta la posibilidad de que los ensayos reunidos en Dos escritores secretos constituyan una contribución relevante para el estudio de la literatura nacional desconocida o infravalorada: “Creo que los ensayistas encontraron en esta propuesta una oportunidad para interpretar a Hernández y Tario desde una perspectiva particular. Su trabajo constituye una forma de revelar alternativas creativas ante los modelos literarios impuestos. Pero el mayor beneficiado es el lector, quien tendrá la oportunidad de acercarse a la obra de dos genios de la literatura poco valorados”, concluyó.
Deja un comentario