Por Susana Robles Reyes
La niñez es una etapa de la vida en la que vas aprendiendo a moverte en el mundo, muchas veces dejándote llevar por lo que los adultos te marcan como bueno o malo: de la vida, del comportamiento, de la felicidad, de toda aquella emoción que debe ser expresada o callada porque «es lo correcto». Porque existen reglas en la sociedad que hay que respetar, cumplir y hacer cumplir.
Hablar de desarrollo humano es tener claro que se trata de procesos sistemáticos de estabilidad y cambio en las personas¹. Se estudian tres principales ámbitos: el físico (crecimiento del cuerpo y del cerebro, capacidades sensoriales, habilidades motoras y salud); el cognoscitivo (aprendizaje, atención, memoria, lenguaje, pensamiento, razonamiento y creatividad); y el psicosocial (emociones, personalidad y relaciones sociales).
Te quiero compartir cómo fue mi niñez y cómo influyó en mi desarrollo como persona. Seguramente muchos hechos marcaron mi infancia, pero hablaré de los primeros recuerdos, desde mi mirada, porque no todos tenemos la misma perspectiva de un mismo suceso.

Recuerdo aquel día en que fuimos con mi papá a la pirámide de Cuicuilco a cortar varas para nuestros papalotes. Era algo que me llenaba de alegría, felicidad y mucho afecto por el momento compartido. Todos corríamos alegres, buscando las mejores varas —rectas— para trabajar un papalote que volara muy alto. Cuando mi papalote estaba en el aire, mis ojos se elevaban al cielo azul: los pájaros cantaban, los perros ladraban, las risas y los gritos de alegría de mis hermanos llenaban el aire. Los escucho aún al cerrar mis ojos y evocar tan bello recuerdo.
Existen recuerdos que mueven nuestro ser. En lo personal, los evoco para experimentar alegría, paz interior, inocencia… esos sentimientos que ayudan a vivir libre y feliz. La memoria es parte del desarrollo humano. El aprendizaje es sorpresa en muchos momentos: desde cómo elegir la vara, qué rasgos debe tener para que el papalote vuele… Los pensamientos surgen al razonar: ¿qué prefiero?, ¿unas varas con papel de china de colores o un gran papalote volador? Las habilidades físicas son importantes en la carrera del vuelo; aquí surgen emociones que varían desde la frustración hasta la felicidad por lo logrado.
Elijo este recuerdo para iniciar con el desarrollo humano. ¿Tú, qué eliges?
¹ Feldman, Ruth; Martorell, Gabriela; Papalia, Diane (2012). Desarrollo Humano. McGraw-Hill/Interamericana Editores S.A. de C.V., p. 6.
Fotografía: Europeana.

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