Etiqueta: Autores

  • La alienación como arte: Cristian Martín Padilla Vega presenta su nuevo libro en Galería Libertad

    Querétaro, Qro. — La tarde del jueves 19 de junio se volvió escenario de un diálogo vibrante entre el pensamiento, el arte y la subjetividad creadora. A las 19:00 horas, en la sala principal de la Galería Libertad, se llevó a cabo la presentación de La alienación del yo y la creatividad en la semiótica, el más reciente libro del poeta y doctor en artes Cristian Martín Padilla Vega, publicado por la editorial Helvética.

    La mesa estuvo integrada por Carlos Campos, editor del sello, el académico y crítico cinematográfico Juan José Lara Ovando, y el propio autor. Cada uno de ellos aportó una lectura distinta pero complementaria de la obra, que fue recibida con entusiasmo por un recinto lleno de asistentes del ámbito cultural, académico y artístico de Querétaro.

    En su intervención, Carlos Campos subrayó el planteamiento central del ensayo: “Padilla Vega articula un planteamiento audaz: la alienación del yo —ese desdoblamiento doloroso que toda subjetividad creadora enfrenta en el acto artístico— no es una falla, sino un motor de la expresión simbólica. Y el arte, en lugar de curar esa fractura, la vuelve visible y la transmuta en belleza.”

    Por su parte, Lara Ovando aportó una lectura lúcida desde la dramaturgia y el cine. Destacó la capacidad del autor para integrar la figura de Tennessee Williams al análisis estético y sociológico, colocándolo junto a otros grandes como Eugene O’Neill, Arthur Miller y Neil Simon: “Williams representa, tal vez como nadie, la condición del yo enfrentado a la sensibilidad del artista”, apuntó el especialista.

    El autor, visiblemente conmovido, compartió con el público el origen de esta obra, que nace de su tesis doctoral en artes, así como su gratitud por contar con un prólogo del filósofo Mauricio Beuchot. También reflexionó sobre el cuerpo del actor como un signo viviente, sobre la hermenéutica como herramienta propicia para la comprensión de la vida y obra del artista, y sobre la creación artística como una forma de habitar la fractura sin necesidad de negarla, lejos de equivocismos y univocismos.

    La presentación se convirtió en mucho más que un acto editorial: fue una conversación interdisciplinaria entre la filosofía, el arte escénico, la poesía y la teoría crítica. El público participó con preguntas y comentarios que evidenciaron el interés por una obra que, como pocas, apuesta por la profundidad conceptual sin renunciar a la sensibilidad estética.

    La alienación del yo y la creatividad en la semiótica forma parte del catálogo de Helvética, una editorial queretana que continúa abriendo espacio a voces críticas e innovadoras dentro del panorama literario contemporáneo. El libro ya está disponible en Amazon, en Helvética y próximamente en librerías independientes.

    La noche cerró con una cálida firma de ejemplares y un ambiente de celebración por la palabra pensada y sentida. En tiempos de discursos simplificados, Padilla Vega nos recuerda que la complejidad también puede ser un acto de libertad y belleza.

    *Fotografías: Mónica Zárate

  • Querétaro en la Fiesta del Libro y la Rosa, Morelia 2025

    El pasado mes de mayo, los días 23, 24 y 25, se llevó a cabo la Fiesta del Libro y la Rosa en Morelia, Michoacán, con el tema “Fronteras Imaginarias”. Diversas librerías, artesanos y emprendimientos culturales dieron vida a uno de los eventos más esperados del año. En esta edición, el Consejo Literario Queretano (CLQ) tuvo presencia en el Centro Cultural UNAM con un stand donde se ofreció el catálogo de editoriales queretanas: Par Tres, Eólica, Revarena, Pinos Alados, N.E.L., Ediciones El Desvelo, SandungoStudio y Gris Tormenta, así como de editoriales amigas como La Comuna Girondo, de Toluca, y Lebrí, de San Juan del Río, entre otras.

    Comenzamos con todo el viernes 23, con un merecido homenaje a diversas figuras célebres de Michoacán por su trayectoria como gestores culturales. Destacamos especialmente al maestro Jesús Baldovinos Romero, quien fue reconocido como uno de los gestores culturales independientes más importantes por su incansable labor en la mediación y promoción de la lectura. Celebramos su reconocimiento y nos unimos al festejo en honor a otras figuras notables del ámbito cultural michoacano. El maestro Baldovinos, que nos visitó desde Lázaro Cárdenas en la edición 2024 del encuentro de editores locales La Ciudad de los Libros, ha sido un aliado cultural del CLQ durante los últimos años, además de colaborador de otros colectivos culturales en comunidades del estado de Querétaro.

    El sábado 24, el foro 3 del Centro Cultural UNAM recibió, en una presentación compartida, a Ramón Moreno Carreño con su novela Pueblo Chico, una historia poblada de voces coloquiales, melancolía intrínseca, un toque espectral de realismo mágico y un hilo narrativo sostenido por capítulos breves. Lo acompañó Adán Lomelí Valle con L’a…mor…te, un libro inclasificable entre el relato corto y la prosa poética, dotado de un erotismo delicado y un desbalance entre el amor y la muerte. Dos propuestas estéticas distintas, muy bien recibidas por los asistentes a la Fiesta del Libro y la Rosa.

    El domingo 25, el Foro 1 recibió cuatro propuestas infantiles provenientes de Querétaro:

    • Yolanda Rubioceja, ganadora del premio Alas y Raíces, habló de Quía y el misterio del dispar de zapatos, obra que cautivó al público por su particularidad: puede leerse desde el final hasta el principio, y está pensada especialmente para personas zurdas.
    • Jesús Zarazúa, quien celebra 25 años como mediador y promotor de lectura, compartió Las provocaciones de Chuyo, un libro infantil ilustrado que invita a chicos y grandes a leer.
    • Isabel Gamma, prolífica escritora radicada en Querétaro, presentó la colección Tomatolio, integrada por cuatro libros cuyo protagonista, un conejo de largas orejas, ha acompañado a muchos niños en su proceso de aprendizaje como primeros lectores.
    • Raquel Torres del Hoyo cerró la mesa con Quetzel, la guardiana del bosque, un libro infantil cuya enseñanza también resuena entre lectores adultos, con un misticismo característico de toda su obra.

    Culminaron así tres días intensos de promoción y difusión de la literatura hecha en Querétaro, con presentaciones de libros, intercambio de ejemplares —como el realizado con Emmanuelle Brío— y el arduo trabajo a ras de piso que implica permanecer cerca de doce horas al día atendiendo un stand, una labor exigente que no siempre se reconoce. Agradecemos profundamente a la comunidad literaria que se sumó para lograr presencia fuera de Querétaro, en espacios tan representativos e importantes para el lector.

    Salir de los queridos foros locales y expandir el público lector potencial para los escritores en y de Querétaro es una tarea compleja, pero necesaria, que la mesa GAT’HO NUHU del CLQ se ha propuesto llevar a cabo. Con el apoyo de la Secretaría de Cultura, que brindó transporte, y gracias al esfuerzo colectivo de nuestra comunidad, esta participación fue posible.

    Cabe destacar el compromiso del presidente del CLQ, Mauricio Sosa, quien permaneció en el stand los tres días completos, atendiendo sin descanso. Quienes se dedican a los bazares y ferias del libro saben el nivel de desgaste físico y mental que implica una jornada de esta magnitud. Esto —quiero pensar— es una señal clara del compromiso del CLQ con la comunidad de escritores, y espero también motive la colaboración de todas y todos en futuras aventuras literarias, dentro y fuera del estado.

    En estos tres días, varios ejemplares de autores queretanos ya encontraron lugar en los libreros de los lectores de Morelia, gracias al esfuerzo conjunto y la colaboración solidaria en favor de la literatura hecha en Querétaro.

    Rocio B. Ortiz

    Es originaria Tula de Allende, Hidalgo, y radica en Querétaro desde los cinco años de edad. Inició su formación artística en 2010 en los talleres del Seminario de Creación Literaria, de la mano del poeta Arturo Santana. Es licenciada en Estudios Literarios por la Universidad Autónoma de Querétaro, y autora de Amoroso vacío (Herring Publishers,2015; Infinita, 2021; Eliona, 2022), coordinadora de la librería El Desvelo.

  • La escritura como espejo: finaliza el taller “Lo sublime del yo” de Eduardo Garay Vega

    Querétaro, Qro., 12 de junio de 2025. — La tarde del miércoles 11 de junio concluyó el taller “Lo sublime del yo: entre la autoficción y la crónica”, dirigido por el escritor y periodista Eduardo Garay Vega, como parte de su proyecto apoyado por el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) 2025.

    A lo largo de varias sesiones, este espacio formativo propuso una reflexión crítica y creativa sobre las posibilidades narrativas de la experiencia personal, moviéndose entre los límites de la autoficción y la crónica contemporánea. Garay Vega, reconocido por su trabajo en medios culturales y por su exploración literaria del yo, orientó a los participantes en un proceso de escritura que buscó ir más allá del testimonio para alcanzar dimensiones estéticas y simbólicas del relato propio.

    El cierre del taller se realizó en el Coro Bajo del Centro de las Artes de Querétaro, un ambiente de lectura colectiva y diálogo íntimo, donde los asistentes pudieron compartir fragmentos de los textos trabajados durante el proceso. Los participantes —Paty Romero, Brenda García Aguirre, Jacobo Jardón y José Olmedo— presentaron avances de piezas que se nutren de la vida cotidiana, la memoria, el cuerpo, el duelo, la ciudad y sus intersecciones con la identidad.

    El taller apostó por el cruce entre lo literario y lo vivencial, ofreciendo herramientas teóricas y técnicas de escritura, al tiempo que abrió un espacio de contención y escucha para abordar los dilemas éticos y creativos que implica narrarse a sí mismo.

    Con este proyecto, Garay Vega no sólo reafirma su compromiso con la formación de nuevas voces narrativas, sino también con la construcción de espacios que permitan pensar el yo como una forma legítima —y urgente— de decir el mundo.

    El taller Lo sublime del yo se suma a una serie de propuestas que, gracias al apoyo del PECDA Querétaro, impulsan la profesionalización y la visibilidad de prácticas artísticas locales con mirada crítica, experimental y profundamente humana.

  • Distrito Central, una novela polifónica sobre identidades y memorias

    En la vasta producción literaria de Juan Antonio Isla (Querétaro, 1950), Distrito Central: un nuevo modelo para armar (Helvética, 2024) se erige como una pieza narrativa clave que explora las fronteras entre lo personal, lo colectivo y lo artístico. A través de un complejo entramado de voces y memorias, Isla entrelaza los secretos familiares con las realidades sociales de una entidad geográfica cambiante, revelando una obra de inusitada profundidad que desafía las convenciones de la novela tradicional. Este próximo 29 de noviembre, en el Museo de Arte de Querétaro, se presentará oficialmente esta obra, invitando a lectores a ser parte de en una experiencia literaria cautivadora.

    En el centro de la novela se encuentra Gerardo Santander, un personaje que, tras un exilio autoimpuesto en Nueva York y Hollywood, regresa al Distrito Central, el barrio que lo vio crecer, con un ambicioso proyecto: crear un filme híbrido, a medio camino entre el documental y la autobiografía. Acompañado por Djurek Volta, un productor ucraniano que comparte su visión artística, Gerardo decide construir su película con las historias de su comunidad, utilizando a sus propios vecinos y familiares como protagonistas.

    El proyecto de Gerardo, aunque ficticio, se convierte en un espejo de las dinámicas narrativas de la novela misma. Isla estructura Distrito Central como un rompecabezas narrativo, donde las piezas —cada historia, cada personaje— se ensamblan en un corpus que trasciende la suma de sus partes. Este enfoque, descrito por el propio autor como una sucesión de pequeñas historias agrupadas, permite al lector asumir un rol activo en la construcción de sentido, configurando un diálogo íntimo entre texto y lector.

    Una de las mayores fortalezas de esta obra radica en su habilidad para capturar lo extraordinario en lo ordinario. Las calles del Distrito Central, sus habitantes y sus rutinas se convierten en escenarios que Isla describe con minuciosidad y sensibilidad. A través de esta lente, la novela da voz a una comunidad que, aunque aparentemente periférica, es el corazón palpitante de las transformaciones sociales y culturales.

    La introspección psicológica de los personajes es otro de los elementos destacados de la novela. Isla profundiza en los conflictos internos de sus protagonistas, abordando temas como el alcoholismo, los secretos familiares, la sexualidad y la memoria colectiva. Esto no solo humaniza a los personajes, sino que los sitúa como representantes de una sociedad en transición, atrapada entre el peso de las tradiciones y las exigencias de la modernidad.

    El erotismo emerge como un eje transversal en Distrito Central. Sin caer en lo explícito, Isla dota a su prosa de una carga sensual que se convierte en un vehículo para explorar las pasiones humanas y los vínculos afectivos. Las escenas de corte erótico, descritas con maestría, oscilan entre lo visceral y lo poético, aportando matices a la narrativa que enriquecen su profundidad emocional.

    Este erotismo, sin embargo, no es un fin en sí mismo, sino un medio para desentrañar las complejidades de las relaciones humanas. En las palabras del propio autor, su intención no es únicamente describir una realidad externa, sino involucrarse profundamente con las emociones y los conflictos de sus personajes. Esto confiere a la novela un carácter visceral y honesto que resuena con los lectores.

    Uno de los logros más destacados de la novela es su capacidad para situar a un ente geográfico contemporáneo (quizás Querétaro) en el contexto de su propia historia. Isla retrata una ciudad en constante evolución, donde las tradiciones y costumbres del siglo XIX conviven, a veces de forma conflictiva, con las inercias del siglo XXI. Este enfoque histórico y sociológico dota a la novela de una dimensión adicional, convirtiéndola en un testimonio de las transformaciones culturales y sociales de nuestra región.

    El Distrito Central se convierte así en un microcosmos que encapsula los desafíos y las oportunidades de la modernidad. Las historias individuales de los personajes, aunque profundamente personales, adquieren un carácter universal al situarse en este contexto más amplio, haciendo de la novela una reflexión tanto sobre la identidad colectiva como sobre las contradicciones inherentes al progreso.

    La estructura polifónica de Distrito Central es otro de sus rasgos definitorios. Isla no se limita a una única perspectiva narrativa, sino que emplea múltiples voces para construir un mosaico de experiencias y emociones. Esta técnica no sólo enriquece la complejidad de la trama, sino que también refuerza el tema central de la novela: la multiplicidad de perspectivas que conforman la verdad colectiva.

    El narrador omnisciente, aunque presente, no es un observador distante. Por el contrario, Isla lo describe como un participante con agencia, involucrado emocionalmente con sus personajes y sus historias. Este enfoque permite a los lectores experimentar la narrativa desde dentro, sintiéndose parte del entramado emocional que da vida a la novela.

    Distrito Central: un nuevo modelo para armar es mucho más que una novela; es una experiencia literaria que invita a los lectores a reflexionar sobre las complejidades de la identidad, la memoria y la comunidad. Con una prosa que combina la precisión de un documentalista con la sensibilidad de un poeta, Juan Antonio Isla nos entrega una obra que, al igual que la película ficticia de Gerardo Santander, se convierte en un espejo multifacético de nuestra propia realidad.

    Distrito central es un testimonio del poder de la literatura para capturar lo efímero, para dar voz a los marginados y para explorar las infinitas posibilidades del arte como medio de representación. En el panorama de la literatura contemporánea, Distrito Central se yergue como un hito que reafirma el talento y la visión de Juan Antonio Isla.

    *Fotografías: Mónica Zárate

  • Manuel Naredo emociona con Braulio en el círculo de lectura Descorchando Libros

    Querétaro, Qro., 11 de junio.— Ni la lluvia impidió que la literatura hiciera lo suyo. La más reciente sesión del círculo de lectura Descorchando Libros se convirtió en una velada entrañable gracias a la presencia del escritor Manuel Naredo Naredo, quien conversó con los asistentes sobre Braulio (Calygramma, 2022), novela que entrelaza memoria, historia y emoción.

    Durante el encuentro, llevado a cabo en el espacio cultural La Bohena Vida, el autor compartió detalles sobre el proceso de escritura y las motivaciones personales que lo llevaron a narrar la vida de su padre, marcada por los ecos de la Guerra Civil Española, el exilio y las búsquedas de sentido en tierras ajenas.

    Inspirado en largas conversaciones con su padre, pero también en sus propios recuerdos de infancia, Naredo construye en Braulio un retrato íntimo y conmovedor. La obra narra las vivencias de su padre como soldado republicano, atrapado en una de las etapas más oscuras del siglo XX, pero también como un hombre severo, protector y profundamente humano en el entorno familiar.

    Los lectores compartieron impresiones y lecturas del libro, destacando su calidad narrativa, el cuidado en el lenguaje y la capacidad del autor para conmover sin recurrir al artificio. La novela provocó momentos de profunda reflexión en torno al dolor, el desarraigo y la identidad, abordados desde una voz literaria íntima y cuidadosamente elaborada.

    La experiencia dejó claro que Braulio no sólo posee un valor testimonial, sino también una belleza literaria que lo vuelve una obra digna de ser leída, comentada y compartida.

    Descorchando Libros, que se realiza en La Bohena Vida, ubicado en Madero 153, Centro, continúa consolidándose como un espacio plural, afectivo y abierto al diálogo literario. La visita de Manuel Naredo lo confirmó: la literatura sigue convocando, incluso cuando el cielo se desploma sobre la ciudad.

  • Arrebatos, desvelos y verdades: una noche con Yadira Cruz

    El Centro de las Artes de Querétaro fue sede de la presentación del nuevo libro de la escritora y artista plástica Yadira Cruz M. El pasado jueves 29 de mayo, dentro del programa de presentaciones Tomo la Palabra —espacio gestionado por el Consejo Literario Queretano— y enmarcada por la arquitectura del Coro Bajo, mismo lugar donde, hace siete años, cuando aún funcionaba como galería, vio la luz el movimiento plástico WomenPOPwer, la autora dio a conocer su obra: Arrebatos, desvelos y verdades.

    La muestra se vistió de gala con la participación de la periodista y escritora Mariana Perusquía Mendoza y de la escritora y gestora cultural María Rebeca Mendoza, quienes desmenuzaron ante el público algunos fragmentos del libro, resaltando la versatilidad de Yadira para reunir distintos géneros literarios en una sola pieza que atrapa y desarma desde las primeras páginas. La obra fusiona poesía y narrativa en «textos que —en palabras de Mariana Perusquía— nos van describiendo ciertos momentos de su día a día, de su pasado, de momentos catárticos y de situaciones cotidianas que nos ponen un poco la piel eriza… Encuentro en las palabras de la autora un texto sanador, del que ella resurge como un ave fénix que se desprende de las letras para compartirlas sin esperar nada, pero con la certeza de que alguno de estos instantes narrativos pueda ser el cuadro de alguien más».

    En una frase o en varias páginas, la habilidad de Yadira para tocar las fibras más sensibles del lector se percibe en cada una de las piezas. «Este libro la describe tal cual… Creo que, más allá de todo, está lleno de verdades. Ella se conoce y se da a conocer a través de él, pero al mismo tiempo nos provoca conocernos a nosotros mismos en alguno de sus poemas o de la narrativa, en los que podemos identificar esos momentos que todos pasamos en nuestras vidas», apunta Rebeca Mendoza, quien además compartió la anécdota de cómo se conocieron y cómo la literatura las salvó para poder llegar a la FIL Guadalajara en 2022, en un contexto marcado por intensas protestas en sus inmediaciones.

    La velada cerró con la presentación de Disidentes, proyecto musical en el que la autora Yadira Cruz M. y el escritor Héctor Alejo Rodríguez mostraron sus dotes de cantautores, interpretando Lejos de mi lado y, por primera vez, Incapaz. Entre los invitados se dieron cita diversas personalidades del ámbito literario y cultural, como la secretaria de Cultura Ana Paola López Birlaín; la comisionada de la DGETi en el estado de Querétaro, Julieta González Juárez; el director de Difusión y Patrimonio Cultural de la SECULT, Arturo Mora Campos; el presidente de la mesa directiva del Consejo Literario Queretano, Mauricio Sosa; la artista plástica Norma Ballesteros; y las escritoras Andrea Luna y Tzolkin Montiel, además de familiares y amigos.

    Fotografías: Andrea Luna y Santiago Quintero

  • Té chai

    Photo by hayriyenur . on Pexels.com

    A las siete de la noche, Carla se sumerge en una nueva sensación del tiempo. Se prepara un té caliente; con libreta y bolígrafo en mano, se sienta a escribir. En enero comenzó una historia sobre unos jóvenes que estudiaban magia en una escuela donde les enseñaban a transformarse en criaturas mitológicas; la terminó en abril.

    Poco a poco descubrió que el tiempo que dedicaba a tomar té y escribir era mágico. Al terminar aquel libro, comenzó otro de haikus y poemas breves. Cuando lo finalizó, se sintió fatigada y sin inspiración; dejó de escribir y también de tomar el té a las siete.

    Esos días pensó mucho en su vida, y sintió el peso de su soledad. Hacía tiempo que había pospuesto ver a sus amigas. Se había sumergido tanto en sus escritos que se olvidó de su vida social.

    Como si fuera una coincidencia, una de sus amigas la contactó y acordaron ir a tomar un café. El aroma de la mezcla chai le recordó su labor literaria, que había detenido por varios meses. Mientras platicaban, Carla le contó a su amiga sobre los libros que escribió y sobre unos sueños que tuvo.

    —Hace poco he vuelto a soñar que camino por las calles de Europa. Me he dado cuenta de que las ciudades son muy similares y están conectadas por túneles y pasadizos.

    —Creo que tengo que ir a Lisboa a tomar el té y escribir un nuevo libro de cuentos —le dijo a su amiga Olivia, mientras tomaba un sorbo de su té.

    —Es muy interesante que puedas ver calles y ciudades en sueños. Significa que estás por moverte a un nuevo lugar.

    —Me gustaría tener más tiempo para viajar —el anhelo se notaba en la voz de Carla—. Luego de que empecé a beber té regularmente, ¿te diste cuenta de que los rituales alargan el tiempo?

    —Sí, me gusta esa sensación. Viajar también es un ritual.

    —Te deseo mucho éxito, amiga.

    —Gracias. Espero que podamos vernos pronto, para intercambiar nuestros libros.

    —Yo también —concluyó Olivia amablemente, y salieron del café.

    Diana Galindo Barajas
    Escritora mexicana nacida en el Estado de México en 1994. Es licenciada en Filosofía por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Ha publicado los libros Despliegue de pájaros (Ediciones El Humo, 2012), Spiritual Kingdom (El Humo, 2014), El mundo desde afuera (El Humo, 2019), Las pasiones de la luz (Infame Turba Editorial, 2022) y Atlas magnético (Ígneo Editorial, 2025). Su obra poética forma parte de la antología Poesía en sí (Escuela Normal Superior de Querétaro, 2015).

  • Un verso a la vez

    Cuba nos recibe con tres filas en la seguridad del aeropuerto. En dos ocasiones, cierran una y nos redirigen a otra. «Bienvenidos a Cuba, así es aquí, tengan paciencia», nos calma un turista. «Los cubanos hacemos fila por todo», comenta Ariel, el taxista que nos lleva del Aeropuerto Internacional José Martí a La Habana Vieja. «La fila de coches que ven a su derecha es por la falta de gasolina». Así comienza nuestra travesía hacia la calle Galiano, nuestro hogar compartido por una semana. «Los últimos tres días nos han mandado a casa; tampoco hay transporte público». Recordamos cuando en 2019 las gasolineras en Querétaro sufrieron desabasto. «Fue una semana; aquí es una constante. Sólo podemos cargar cuarenta litros», afirma Ariel, pensativo. «No les diré que aquí todo es bello como lo suelen hacer los guías de turistas. Estamos muy mal. La gente se va. En 2019 éramos once millones; ahora apenas somos ocho. El edificio a su izquierda es el Ministerio de Comunicación; no comunica nada».
    Nos instalamos en el departamento y el administrador nos indica que al otro lado de la calle venden pizza. Al salir, nos abordan diversos taxistas. Cruzamos la calle para llegar a la pizzería, donde nos formamos tras los habitantes del barrio, vestidos con ropa americana, en la ventana de una tienda pobremente abastecida. Mientras esperamos, el hedor de un río de basura en la esquina se mezcla con el aroma de las primeras pizzas, que sus dueños sostienen en las manos ante la falta de papel para envolverlas. Estamos al tanto de la escasez de artículos básicos en la isla, pero una cosa es saberlo y otra muy distinta experimentarlo.
    El domingo exploramos la capital, que nos sorprende con sus contrastes: la cúpula dorada del Capitolio encandila al visitante, pero no logra ocultar las casas en ruinas que nos obligan a caminar por la calle. «Por el riesgo de que se caiga alguna piedra», nos advirtió el buen Ariel. Una ciudad con rostro de posguerra sonríe, chimuela, revelando un diente de oro.
    Yadira Cruz, Héctor Alejo y yo habíamos venido a Cuba para presentar nuestras obras en la Feria Internacional del Libro de La Habana. No nos tocaría en la sede del Parque Histórico Militar Morro-Cabaña, así que lo visitamos en nuestro día libre. Declinamos la oferta de un taxista que pedía mil quinientos pesos cubanos (poco más de 1200 pesos mexicanos) y, en su lugar, tomamos una guagua por cinco. Caminamos por el histórico baluarte defensivo de la ciudad y disfrutamos del bellísimo atardecer sobre la bahía. El tradicional cañonazo de las 21 horas rememora el disparado en la época colonial para anunciar el cierre de la muralla. En los puestos de editoriales observamos los precios de los libros cubanos, que oscilan entre diez y cien pesos cubanos. En ese instante confirmamos que nuestras obras serían invendibles. De regreso, nuevamente en la guagua, alguien grita: «¡Recórranse hasta el fondo, que no hay más transportes, todos deben caber!».
    Los siguientes días son un desfile de presentaciones en el “Encuentro de jóvenes escritores de Iberoamérica”. El lunes, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, coincidimos en un panel con la actriz Patricia Rodda, el escritor Octavio Castillo, la escritora Fabiola Pinel y Antonio Nazzaro, del Centro Cultural Tina Modotti, para intercambiar ideas sobre “Literatura emergente y resiliencia: retos y alternativas de promoción literaria desde lo multidisciplinar”. Destacan los videopoemas, la combinación de distintas artes, la creación de comunidad entre artistas y la exploración de redes sociales sin enfatizar el propio nombre. En la tarde, donamos ejemplares de nuestros libros a la biblioteca de la Casa de las Américas, tras disfrutar de recitales de poesía a cargo de escritores locales premiados, como Nathaly Hernández, Liset Prego y Lorena Velázquez, bajo la conducción de Sinecio Verdecia, director de la Casa de la Poesía.
    El martes leemos en el Pabellón Cuba. Bajo la conducción del escritor cubano Raúl Aguiar compartimos fragmentos de Jessie y el dragón, Detrás del muro y Anagnórica centuria. Luego nos entrevistan en el programa A buena hora en Radio Taino, “La FM de Cuba”. En la tarde presenciamos los homenajes a Basilia Papastamatíu y Virgilio López Lémus, a quien estaba dedicada la FILH 2025. Finalmente, una feria que homenajea a sus escritores en vida. En la noche leemos poesía en la UNEAC, donde me siento un fraude: «De poeta no tengo un pelo, ni soy joven y, como alemana, represento a México». Yadira y Héctor se lucen con su canción Lejos de tu lado, y yo quedo cautivada por la pluma del escritor Luis Enrique Mirambert y su poema sobre Chernóbil.
    El miércoles nos vamos de pinta para seguir explorando La Habana: tomamos mojitos en La Bodeguita del Medio, como Hemingway, y estampamos mensajes en sus paredes. Deambulamos por la Plaza de la Revolución, nos trasladamos en el emblemático coco taxi y recorremos el pulmón de la capital, el Parque Almendares, a bordo de un descapotable clásico.
    El jueves nos esperan en la Casa de la Poesía. Presentamos nuestras obras más recientes: Arrebatos, desvelos y verdades, Bajo tu mirada y Querido soldado desconocido. Al finalizar, rifamos ejemplares que gozan de gran popularidad entre los asistentes. Despedimos el día en la Casa del Alba, leyendo poesía y narrativa, y con la segunda presentación de Lejos de tu lado.
    El viernes, en la gran final del evento, escuchamos los proyectos artísticos para las comunidades cubanas, elaboramos un tendedero literario con poemas ajenos y, en un programa infantil conducido por el escritor Maikel Rodríguez, Yadira declama un poema propio. «Me sorprende el nivel de empatía y admiración visto y sentido entre todos, una real comunidad literaria», expresa Héctor Alejo.
    Llega la hora de decir «Hasta luego» a nuestros congéneres literarios, quienes nos acercaron a la isla en versos, dejando una huella profunda en nosotros. “Si renazco en poeta, quiero nacer en La Habana”, se maravilla Yadira Cruz. Agradecemos de corazón la gestión eficiente y amorosa del evento y de nuestra participación a Yanelys Encinosa, poeta, ensayista, gestora cultural y editora de la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí.
    Próximamente, en la sección Rosa Bengala del periódico Noticias, les compartiremos textos para que tengan oportunidad de conocerla a ella y a los poetas y escritores cubanos que nos deleitaron con sus creaciones durante nuestra estancia en La Habana. Al lado de la rabia que expresa su pluma y la melodiosidad con la que recitan, nuestros textos parecen no conocer la precariedad. Se ganaron mi respeto por no elegir el camino de los otros tres millones de cubanos, sino por quedarse e intentar cambiar el país, un verso a la vez.