Mayo de 2025 fue el mes de las tempestades en Querétaro capital. No había llovido con tal intensidad desde hacía siete años, según las estadísticas de Protección Civil. La tarde, bochornosa y amenazada por la lluvia, coincidía con la expectativa futbolera del fallido tetracampeonato del América en la final del fútbol mexicano: no era, en apariencia, el mejor día para ir al teatro un domingo a las siete de la tarde, en el foro principal del Museo de la Ciudad.

La anamnesis es una reminiscencia. Recuerdos vagos e imprecisos. Traer a la memoria lo que está lejano en el tiempo o casi olvidado. En medicina, es la información aportada por el paciente durante la consulta para construir su historial clínico.

En la fila, el público no pasa de las diez personas. Es el cierre de temporada. Aun así, la compañía Barón Negro, fundada por Carlos Casas, ha estandarizado y madurado desde hace tiempo la calidad de sus montajes a un nivel que sobresale en el ámbito local, y que fácilmente podría exportarse a otras latitudes latinoamericanas. La recompensa del público a este esfuerzo es ingrata: si la función no es gratuita o no está subsidiada por las instituciones, el espectador promedio queretano difícilmente paga un boleto de 200 pesos para ir al teatro.

Anamnesis es la reescritura e interpretación de El rey Lear, de William Shakespeare, realizada por Jaime Chabaud. La escenografía propuesta por Daniel Velázquez consiste en una cortina blanca que cubre todo el ancho y alto de la caja escénica, como metáfora de un mar de la memoria que se desvanece en el infinito. Quizá lo único que persista —y lo último que se nos olvide— sea el nombre propio. En la esquina superior izquierda de esta memoria de tela sobresale un letrero luminoso con la palabra LEAR. La cortina es iluminada con cinco arbotantes superiores que proyectan cascadas de luz —o de recuerdos— que pronto se perderán en el dolor del personaje principal. Una silla de ruedas sirve como trono desvencijado. Dos bancos y una lámpara crean una atmósfera lúgubre, como si estuviéramos en el cuarto de hospital de un moribundo. La imagen en conjunto evoca una ausencia minimalista.

Las actuaciones de las tres hijas de Lear —Goneril, Regan y Cordelia— recaen en la actriz María Fernanda Monroy Gómez. El bufón, quien a su vez cumple el papel de enfermero, es interpretado por Mauricio Figueroa. Las actuaciones de ambos son sobrias. Destaca la interpretación del rey Lear por Franco Vega, quien, ataviado con una bata de hospital, nos contagia el sufrimiento de una enfermedad mental incurable. La dirección de Carlos Casas construye postales escénicas en las cuales cada actor irradia un carácter distintivo, apoyado por la impecable iluminación de Alfredo Pérez. Asistimos a un microuniverso trágico en blanco y negro que ocurre en el necrocapitalismo del siglo XXI. Los reyes, cuando caen en desgracia, lo hacen con elegancia.

Jaime Chabaud es un dramaturgo de amplio oficio. Toma la parte final de la extensa obra y la inicia cuando el Rey Lear ha perdido casi toda su memoria y es incapaz de limpiarse el culo. Altera la anécdota al insertar un periodo de quince años en los cuales no ha visto a Cordelia, después de haber repartido su reino. Al reencontrarse padre e hija, ocurre una vuelta de tuerca arriesgada que se presta a la ambigüedad: ¿quién está soñando y recordando a quién?

El texto conserva la complejidad de Lear, de sus hijas y la sabiduría e ironía del bufón-enfermero. Al terminar la obra, me queda la sensación de que todos, en algún momento de nuestras vidas, nos volveremos obsoletos en cuerpo y conocimiento. Seremos reemplazados por nuevas generaciones que hacen las cosas más rápido. Lo más preciado que perdemos no es el dinero. El amor, y el recuerdo del amor, se desvanecerán dentro de la estatua de carne en que nos convertiremos. Es inevitable padecer el olvido propio y ajeno. Anamnesis, o El rey Lear reloaded, estarán ahí para recordárnoslo.

*Texto y fotografías de Rafael Volta

Rafael Volta, (Querétaro, 1977).

Becario del PECDA Querétaro 2023 en al área de Literatura-Creadores Con Trayectoria. Actualmente funge como gestor cultural de la sala de lectura Edgar Allan Poe, especializada en poesía, ciencia ficción y terror. Organiza noches de Poesía Open Mic y de Crítica Literaria.

Sus libros se pueden descargar en rafaelvolta.hotglue.me

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