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  • Mitomanía beatle en México

    Mitomanía beatle en México

    Perspectiva de mitos y surrealismos en torno a The Beatles. Enfoquemos la realidad documentada, no lo que muchos de los fans de los Fab Four suponen —¡y suponemos, Kimosabi!— y difunden sobre la vida pública y privada de los nativos de Liverpool, cayendo en la trampa de EMI, la compañía discográfica que fue y es la joya de la corona inglesa de las regalías. Voraz empresa que, cincuenta años después, aún no sacia su avaricia…

    Tiempos pretéritos y presentes donde muchos de sus románticos seguidores siguen viendo lo que debería ser, y no lo que realmente fue. En lógica y metodología de la ciencia, análisis es descomponer un todo en sus partes; y sistema, un conjunto de elementos interrelacionados.

    A partir de 1994, Enrique Rojas, Ricardo L. Calderón y Manuel Guerrero —la Santísima Trinidad Beatle, apelativo visto por primera vez en la revista especializada (y desaparecida) La Mosca en la Pared, dirigida por Hugo García Michel, aunque el mote, si mal no recuerdo, es de autoría del escritor Chava Rock—, se dieron a la tarea de desmentir (y desmentirnos) una inconmensurable cantidad de datos falsos que muchos nos encargamos —pretensiosa e involuntariamente— de difundir, creyéndonos poseedores de «verdades» leídas en publicaciones como Conecte (dirigida por José Luis Pluma) o Sonido, de igual o menor trascendencia.

    En nuestra ciudad, la estación de radio Canal 98 repetía con total seguridad otros mitos y falsedades. A José Luis Pluma le incomodaba sobremanera que lo cuestionaran sobre estos temas.

    En la década de los ochenta, en QueretaRock, Radio UAQ y el programa Antologías de los Beatles, conducido por Ricardo Chapa Quintanilla, pusieron fin al ciclo de La hora de los Beatles en Canal 98, hora que los locutores ocupaban en cataratas de comerciales, saludos y comentarios insulsos… justo cuando las melodías beatle iban a la mitad. ¡Dios!

    En aquellos ayeres, muchos radioescuchas carecíamos de recursos para comprar los LP de The Beatles (si acaso, los singles de 45 rpm), y sólo por Canal 98 podíamos oír sus rolas. ¿Lo sabrían los conductores y dueños de esa frecuencia, o era simplemente la voluntad de poder, que nunca los acercaría a Alejandro Magno?

    El 28 de enero de 1994, Ricardo L. Calderón edita el primer número de su revista Los Beatles Seguimos Juntos. Ricardo y su equipo re-descubren a The Beatles para México, y entonces caímos en cuenta de la bola de disparates que los supuestos especialistas del tema decían en los setenta y ochenta, tanto en México como en otras latitudes —donde, por cierto, los argentinos, lo suyo era el tango… —.

    La revista tuvo un total de 18 números, hoy un valioso documento para los interesados en la historia y divulgación de la beatlemanía. Antes, en 1986, llegó a México un texto distribuido por Editorial Diana: La balada de John y Yoko, un trabajo plausible de la revista Rolling Stone, que, de la mano de la millonaria viuda, se encarga de llevar a Lennon al cielo con Lucy.

    En 1999, del escritor H. V. Fulpen, llegó The Beatles: Un diario ilustrado; en 1992, Diccionario de los Beatles: The Beatles de la A a la Z, de Jordi Sierra i Fabra; y en 1995, Los Beatles: Un día en la vida, de Mark Hertsgaard, formidable investigación sobre el cuarteto de Liverpool. Otros títulos, como ¡Gritad! (Shout), de Philip Norman, o Las vidas de John Lennon, de Albert Goldman, marcaron hitos, aunque generaron polémica y hasta hogueras simbólicas por parte de Yoko, Paul y no pocos fans.

    Y así, entre mitos y certezas, llegamos a la realidad: antes del 25 de noviembre de 1993 —fecha en que Paul McCartney se presentó en el recién inaugurado Foro Sol—, ningún beatle había estado oficialmente en México para un evento público masivo.

    En 1975, Ringo Starr visitó Acapulco como turista y compuso la canción con mariachi “Las Brisas”. Ese mismo año inauguró las oficinas de EMI en la Ciudad de México. En 1980 estuvo en Durango filmando El cavernícola, donde conoció a su futura esposa Barbara Bach. En 1977, George Harrison también estuvo en Acapulco, pero pasó casi inadvertido.

    Veinte años después de los conciertos de Paul, otro beatle volvió: el 13 de noviembre de 2013, Ringo llenó el Auditorio Nacional con su All Starr Band.

    El mito de que John y George visitaron a María Sabina se sostuvo por décadas, hasta que Enrique Rojas lo desmintió con fundamentos en la revista Los Beatles Seguimos Juntos. Otro mito: el parentesco de Linda Eastman con los dueños de Kodak, aclarado por Philip Norman: Linda sí era fotógrafa y llevaba ese apellido, pero no pertenecía a la familia millonaria.

    Y para cerrar: Beatle no significa escarabajo. Escarabajo se escribe beetle. Lennon, con su juego de palabras, cambió beet por beat, con referencias al jazz y a la Beat Generation. Literalmente, Beatles no tiene traducción.

    PD: El autor omite deliberadamente algunos títulos importantes de la bibliografía beatle por no haberlos leído aún, pero espera hacerlo. Material básico para cualquier fan serio de The Beatles.

    Raúl Álvarez Huerta o Rock and Raúl es cronista delegacional y apasionado narrador de la historia urbana y cultural de Querétaro. Su último libro es Memorias de un cronista urbano (Helvética, 2025).

  • Mnemósine: una memoria visual en construcción

    En un ecosistema cada vez más saturado de imágenes, detenerse a pensar la fotografía se vuelve un acto de resistencia. De ahí la importancia de proyectos como Mnemósine, una revista electrónica independiente que desde mayo de 2023 ha apostado por recuperar, reflexionar y dialogar en torno a la imagen y la memoria. Nacida como una iniciativa de Andrés Monroy Pérez, en el seno del Club de Fotografía del Centro Queretano de la Imagen, esta publicación trimestral se ha convertido en un espacio de encuentro para fotógrafos, investigadores, artistas visuales y amantes de la fotografía.

    Más que una revista, Mnemósine es un archivo en movimiento, un ejercicio colectivo que busca honrar la relación entre la imagen y la memoria a través de artículos, ensayos visuales, testimonios y colaboraciones interdisciplinarias. Su nombre —clara alusión a la diosa griega de la memoria— revela ya su vocación: fijar lo efímero, repensar lo visible, preguntarse por el devenir de lo que fue capturado por la lente.

    En su quinto número, Mnemósine se adentra en un territorio poco explorado: los fotógrafos y estudios fotográficos durante la segunda mitad del siglo XX. Un periodo marcado por profundas transformaciones tecnológicas, sociales y culturales, que incidieron directamente en las prácticas fotográficas del país. Este dossier se nutre de las contribuciones de Alejandro Pérez Cervantes, Analí Núñez, Carlos Recio Dávila, León Pablo Bárcenas, Joaquín Garzafox, Mauricio Medina, Rocío B. Ortiz, Ruy Caballero y del propio Andrés Monroy, además de incluir una participación especial del cartonista Fraga.

    Cada texto ofrece una perspectiva particular sobre la labor de aquellos fotógrafos de estudio que, con cámara en mano, registraron bautizos, bodas, entierros, retratos familiares y momentos clave en la vida de sus comunidades. Una labor artesanal que hoy, frente al vértigo digital, merece ser repensada y valorada. Lejos de la nostalgia fácil, los textos proponen una mirada crítica, afectiva y documentada de esa época que aún habita nuestros álbumes y archivos.

    La revista se encuentra disponible para lectura libre y gratuita en línea a través del siguiente enlace: https://acortar.link/zoGgzc. Con motivo de la presentación de este número, se han impreso algunos ejemplares físicos, disponibles a un costo de recuperación de $50 pesos. Una forma de preservar también el tacto, el papel, el objeto como forma de memoria.

    Mnemósine es, además, una invitación abierta: quienes deseen colaborar pueden hacerlo, siempre y cuando sus propuestas giren en torno a la fotografía, la imagen y la memoria. La revista se construye como un espacio horizontal y colectivo, donde cada mirada aporta a la reconstrucción de un pasado visual compartido.

    En un mundo saturado de selfies y algoritmos, Mnemósine propone otra forma de mirar: más lenta, más crítica, más humana. Una mirada que no olvida.

    La presentación del número 5 de Mnemósine será este jueves 29 de junio a las 18.00 h en el Coro Bajo del Centro Estatal de las Artes. La entrada es libre.