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  • La imagen que nos mira: el fotoperiodismo como memoria crítica

    Reseña del número 6 de la revista Mnemosine

    Hay revistas que se limitan a documentar; otras, las menos, nos interpelan. Mnemosine pertenece a esta segunda especie. Desde su primer número ha sostenido una premisa fundacional: la fotografía no es espejo de lo real, sino un dispositivo para narrarlo, tensionarlo, incluso impugnarlo. En su sexto número de su segundo año, la revista del Club de Fotografía Hacedores de Memoria de Querétaro pone en el centro al fotoperiodismo: más que una técnica, una forma de pensamiento visual, un campo de disputa, un ejercicio político.

    El dossier se despliega desde múltiples ángulos, y lo hace con rigor y con potencia crítica. A través de una curaduría precisa de ensayos, testimonios, columnas y fotonarrativas, Mnemosine explora el devenir del fotoperiodismo en México, sus raíces documentales, su reinvención frente a los regímenes digitales, su potencial como archivo, pero también sus límites, sus contradicciones y, por supuesto, su uso como dispositivo de poder.

    La editorial, escrita por Andrés Monroy, traza una genealogía que va de Guillermo Granillo y Manuel Ramos al colectivo Hermanos Mayo, hasta desembocar en el Nuevo Fotoperiodismo Mexicano de los años ochenta con figuras como Pedro Valtierra, Christa Cowrie y José Luis Rocha. La propuesta es clara: mirar hacia atrás para comprender el presente, pero sin nostalgia ni romantización gratuita, sino con una lectura crítica del lugar que ocupa hoy el fotógrafo frente al acontecimiento.

    El gran Efraín Mendoza traza un ensayo memorioso desde su experiencia como corresponsal y editor. Desde su voz lúcida y sin adornos, nos recuerda que la fotografía de prensa no sólo registra lo visible, sino que construye el relato de lo que merece ser visto. No hay neutralidad en la lente, ni en la edición, ni en la circulación. Como bien señala: «toda imagen es mirada», y en esa mirada hay decisiones, exclusiones, silencios.

    Uno de los textos más inquietantes es el de Bruno Bresani, que aborda el fotoperiodismo como «dispositivo de poder». Su lectura foucaultiana no es sólo pertinente, sino necesaria: ¿quién decide qué imagen ocupa la portada?, ¿qué cuerpos aparecen y cuáles son omitidos?, ¿qué dolor merece visibilidad? La imagen, como acto performativo, produce realidad, no la refleja. Este enfoque desmonta la idea de que el fotoperiodismo es mero testimonio: es intervención, representación y, en muchos casos, reproducción de los discursos hegemónicos.

    Ulises Castellanos, con su experiencia como editor y docente, ofrece una cartografía de los retos contemporáneos del oficio: la democratización tecnológica, la irrupción de la inteligencia artificial, la crisis de credibilidad ante la saturación de imágenes manipuladas, la mutación del rol del fotoperiodista en redacciones reducidas. Su texto es a la vez diagnóstico y manifiesto: urge reinventar la práctica sin renunciar a su ética.

    Alejandro Pérez profundiza en el cruce entre fotografía documental, postfotografía y memoria. Partiendo de Thomas Höpker, Joan Fontcuberta y Peter Bialobrzeski, el autor plantea que la imagen ya no es sólo un archivo del pasado, sino un espacio de construcción estética y subjetiva. Lo documental, señala, es una forma de dramaturgia: un relato que combina mirada, estilo, contexto y posicionamiento. Desde esta perspectiva, el fotoperiodismo se vuelve una escritura visual, un lenguaje con gramática propia.

    Pero quizá un núcleo que resulta inquietante en este número está en la sección dedicada a las imágenes de Jesús Ontiveros. Sus fotografías no ilustran los textos: los tensionan. Son relatos visuales que desbordan lo noticioso para adentrarse en lo simbólico. La mujer anciana frente a la puerta tallada, el funeral interrumpido por un río crecido, el templo habitado por figuras contradictorias del poder: cada toma de Ontiveros nos recuerda que la fotografía no congela el instante, sino que lo inscribe en un tiempo social, político, espiritual. Como escribiera Walter Benjamin, «el instante verdadero es aquél en que se traba la lucha por el pasado».

    Las imágenes de Ontiveros, rescatadas de su etapa en El Nuevo Amanecer, del cual Mendoza Zaragoza fue su fundador, nos proponen un archivo alternativo de la ciudad, una contramemoria que disputa las versiones oficiales. No se trata de estetizar la pobreza ni de monumentalizar la protesta: se trata de visibilizar aquello que el poder busca mantener en los márgenes.

    Además del enfoque riguroso y el compromiso ético que recorre todos los textos, destaca el cuidado editorial: el diseño de Sintaxis Visual es sobrio, limpio, con una estructura que permite al lector navegar entre el ensayo, la crónica y la imagen sin jerarquías forzadas. El cartón de Fraga, siempre lúcido y provocador, aporta una dosis de humor negro que recuerda que la crítica también puede y debe ser irreverente.

    En tiempos donde la imagen circula de forma acelerada, donde todo se convierte en «contenido» y donde la espectacularización del dolor amenaza con trivializarlo, Mnemosine propone una pausa. Invita a mirar con atención, a leer las imágenes como discursos complejos, a sospechar de lo evidente. En este sentido, la revista no sólo informa: forma. Forma mirada, forma criterio, forma memoria.

    En conclusión, el número 6 de Mnemosine es mucho más que un homenaje al fotoperiodismo: es una apuesta por la vigencia del pensamiento visual como herramienta crítica. En sus páginas late una convicción: la fotografía no ha muerto, ni ha sido sustituida por algoritmos. Sigue viva en tanto siga siendo capaz de interrogarnos, de incomodarnos, de nombrar lo que otros callan. Y sigue viva, también, en proyectos editoriales como éste, donde la imagen no decora, sino que revela.

  • San Juan del Río abre su ciclo “Letras que resuenan” con la presentación de Hitlaro

    San Juan del Río abre su ciclo “Letras que resuenan” con la presentación de Hitlaro

    El histórico recinto del Foro San Juan del Portal del Diezmo se convirtió, la tarde de este jueves, en un punto de encuentro para la literatura y la conversación creativa, con la presentación de Hitlaro, novela debut de la escritora queretana Mariana Perusquía, publicada bajo el sello de Helvética Editorial.

    Gracias a la gestión de la Lic. Leticia Mendoza, titular de la Dirección de Bellas Artes de San Juan del Río, este evento inauguró el ciclo de presentaciones literarias “Letras que resuenan”, una iniciativa que busca acercar a la comunidad con autores contemporáneos y propiciar espacios de diálogo en torno a la creación literaria.

    La presentación estuvo a cargo de Susana Robles Reyes, reconocida gestora cultural, quien destacó “el poder de la novela de Mariana para generar atmósferas en donde el lector se encuentra a sí mismo”. Con palabras cercanas y una lectura sensible, Robles invitó a adentrarse en esta historia que, desde lo íntimo y lo simbólico, explora la memoria, lo femenino y la tensión entre lo real y lo imaginario.

    Por su parte, Carlos Campos, director de Helvética Editorial, subrayó “la importancia de que se lleven a cabo estos eventos, ya que se puede establecer un diálogo con los talentos sanjuanenses y con los autores, como en este caso, con Mariana Perusquía”. Campos recalcó que este tipo de encuentros fortalecen el vínculo entre la obra y el público, permitiendo que la literatura trascienda el papel y se instale en la conversación colectiva.

    El público, conformado por lectores, estudiantes y amantes de la cultura, respondió con calidez y curiosidad, llenando el recinto de preguntas, reflexiones y comentarios que prolongaron el evento más allá de la presentación formal.

    Con esta apertura, “Letras que resuenan” promete consolidarse como un espacio imprescindible para las letras en San Juan del Río, y Hitlaro, con su atmósfera envolvente y su carga simbólica, se perfila como una obra que resonará por mucho tiempo entre quienes la lean.

  • Una tarde para recordar: Samanta Echevarría presenta Memorias de Tierra Adentro

    Querétaro, Qro., domingo 22 junio 2025.— La lluvia no logró empañar el ánimo de una tarde que quedará grabada en la memoria de quienes asistieron a la emotiva presentación del libro Memorias de Tierra Adentro de Samanta Echevarría, en el histórico Mesón de los Cómicos de la Legua. Cuando escampó, parecía que incluso el clima se alineaba para abrir paso a un evento profundamente conmovedor y literario.

    Editado por Helvética, sello independiente que apuesta por voces significativas y personales, el libro fue presentado por un panel de lujo: Carlos Campos, editor de la obra; Eduardo Rabell, cronista del municipio de Querétaro y autor del prólogo; Ana Arias Servín, periodista, editora y crítica literaria; y, por supuesto, la autora, que compartió con profunda emotividad y gratitud desbordante el proceso íntimo de reconstruir su historia familiar.

    Carlos Campos destacó que Memorias de Tierra Adentro es un libro que «no idealiza el pasado ni romantiza la pobreza o la violencia doméstica. Echevarría escribe con la lucidez de quien sabe que las raíces también duelen y que sólo al narrarlas podemos comprendernos mejor».

    Por su parte, Eduardo Rabell subrayó la capacidad de la autora para tender un puente entre la historia personal y los grandes momentos de la Historia de México: del Segundo Imperio al constitucionalismo, del conservadurismo al presente. «Es un diálogo entre memoria y nación», señaló.

    Ana Arias Servín fue enfática al reconocer la sensibilidad narrativa de Echevarría: «Tiene la magia que sólo las autoras mexicanas saben imprimir: la de pintar con palabras dos paisajes al mismo tiempo —el íntimo y el colectivo— desde la Conquista Española hasta nuestros días».

    La autora, queretana radicada en Estados Unidos desde hace dos décadas, compartió que fue en conversaciones cotidianas con su familia donde comenzaron a revelarse fragmentos de una historia que terminó convirtiéndose en un rompecabezas lleno de revelaciones: “La Historia de México se desplegaba ante mis ojos”, confesó.

    A través de 13 relatos, Memorias de Tierra Adentro entrelaza la crónica familiar con el relato nacional, con una mirada que no olvida el rigor histórico, pero que está sostenida por una escritura cálida y profundamente emocional.

    La presentación fue acompañada por la presencia de personalidades del ámbito cultural y político, como la secretaria de Cultura del Estado de Querétaro, Ana Paola López Birlain, en representaciónde Mauricio Kuri González, gobernador del Estado, quien reconoció el valor de esta obra: «Uno se siente orgulloso de ser queretano cuando puede, a través de relatos como este, conocer quiénes hicieron esta historia maravillosa. Sigamos promoviendo nuestra identidad, porque eso es lo que nos hace grandes».

    La jornada concluyó con una cálida firma de libros y la participación de una orquesta de cámara, sellando una noche que celebró la memoria, la escritura y el amor por las raíces.

    Memorias de Tierra Adentro confirma a Samanta Echevarría como una narradora imprescindible para entender el presente a través del pulso íntimo del pasado. Una apuesta valiente que Helvética edita con la convicción de que recordar también es una forma de sanar.

    *Fotografías de Mónica Zárate

  • Mnemósine: una memoria visual en construcción

    En un ecosistema cada vez más saturado de imágenes, detenerse a pensar la fotografía se vuelve un acto de resistencia. De ahí la importancia de proyectos como Mnemósine, una revista electrónica independiente que desde mayo de 2023 ha apostado por recuperar, reflexionar y dialogar en torno a la imagen y la memoria. Nacida como una iniciativa de Andrés Monroy Pérez, en el seno del Club de Fotografía del Centro Queretano de la Imagen, esta publicación trimestral se ha convertido en un espacio de encuentro para fotógrafos, investigadores, artistas visuales y amantes de la fotografía.

    Más que una revista, Mnemósine es un archivo en movimiento, un ejercicio colectivo que busca honrar la relación entre la imagen y la memoria a través de artículos, ensayos visuales, testimonios y colaboraciones interdisciplinarias. Su nombre —clara alusión a la diosa griega de la memoria— revela ya su vocación: fijar lo efímero, repensar lo visible, preguntarse por el devenir de lo que fue capturado por la lente.

    En su quinto número, Mnemósine se adentra en un territorio poco explorado: los fotógrafos y estudios fotográficos durante la segunda mitad del siglo XX. Un periodo marcado por profundas transformaciones tecnológicas, sociales y culturales, que incidieron directamente en las prácticas fotográficas del país. Este dossier se nutre de las contribuciones de Alejandro Pérez Cervantes, Analí Núñez, Carlos Recio Dávila, León Pablo Bárcenas, Joaquín Garzafox, Mauricio Medina, Rocío B. Ortiz, Ruy Caballero y del propio Andrés Monroy, además de incluir una participación especial del cartonista Fraga.

    Cada texto ofrece una perspectiva particular sobre la labor de aquellos fotógrafos de estudio que, con cámara en mano, registraron bautizos, bodas, entierros, retratos familiares y momentos clave en la vida de sus comunidades. Una labor artesanal que hoy, frente al vértigo digital, merece ser repensada y valorada. Lejos de la nostalgia fácil, los textos proponen una mirada crítica, afectiva y documentada de esa época que aún habita nuestros álbumes y archivos.

    La revista se encuentra disponible para lectura libre y gratuita en línea a través del siguiente enlace: https://acortar.link/zoGgzc. Con motivo de la presentación de este número, se han impreso algunos ejemplares físicos, disponibles a un costo de recuperación de $50 pesos. Una forma de preservar también el tacto, el papel, el objeto como forma de memoria.

    Mnemósine es, además, una invitación abierta: quienes deseen colaborar pueden hacerlo, siempre y cuando sus propuestas giren en torno a la fotografía, la imagen y la memoria. La revista se construye como un espacio horizontal y colectivo, donde cada mirada aporta a la reconstrucción de un pasado visual compartido.

    En un mundo saturado de selfies y algoritmos, Mnemósine propone otra forma de mirar: más lenta, más crítica, más humana. Una mirada que no olvida.

    La presentación del número 5 de Mnemósine será este jueves 29 de junio a las 18.00 h en el Coro Bajo del Centro Estatal de las Artes. La entrada es libre.

  • Arrebatos, desvelos y verdades: una noche con Yadira Cruz

    El Centro de las Artes de Querétaro fue sede de la presentación del nuevo libro de la escritora y artista plástica Yadira Cruz M. El pasado jueves 29 de mayo, dentro del programa de presentaciones Tomo la Palabra —espacio gestionado por el Consejo Literario Queretano— y enmarcada por la arquitectura del Coro Bajo, mismo lugar donde, hace siete años, cuando aún funcionaba como galería, vio la luz el movimiento plástico WomenPOPwer, la autora dio a conocer su obra: Arrebatos, desvelos y verdades.

    La muestra se vistió de gala con la participación de la periodista y escritora Mariana Perusquía Mendoza y de la escritora y gestora cultural María Rebeca Mendoza, quienes desmenuzaron ante el público algunos fragmentos del libro, resaltando la versatilidad de Yadira para reunir distintos géneros literarios en una sola pieza que atrapa y desarma desde las primeras páginas. La obra fusiona poesía y narrativa en «textos que —en palabras de Mariana Perusquía— nos van describiendo ciertos momentos de su día a día, de su pasado, de momentos catárticos y de situaciones cotidianas que nos ponen un poco la piel eriza… Encuentro en las palabras de la autora un texto sanador, del que ella resurge como un ave fénix que se desprende de las letras para compartirlas sin esperar nada, pero con la certeza de que alguno de estos instantes narrativos pueda ser el cuadro de alguien más».

    En una frase o en varias páginas, la habilidad de Yadira para tocar las fibras más sensibles del lector se percibe en cada una de las piezas. «Este libro la describe tal cual… Creo que, más allá de todo, está lleno de verdades. Ella se conoce y se da a conocer a través de él, pero al mismo tiempo nos provoca conocernos a nosotros mismos en alguno de sus poemas o de la narrativa, en los que podemos identificar esos momentos que todos pasamos en nuestras vidas», apunta Rebeca Mendoza, quien además compartió la anécdota de cómo se conocieron y cómo la literatura las salvó para poder llegar a la FIL Guadalajara en 2022, en un contexto marcado por intensas protestas en sus inmediaciones.

    La velada cerró con la presentación de Disidentes, proyecto musical en el que la autora Yadira Cruz M. y el escritor Héctor Alejo Rodríguez mostraron sus dotes de cantautores, interpretando Lejos de mi lado y, por primera vez, Incapaz. Entre los invitados se dieron cita diversas personalidades del ámbito literario y cultural, como la secretaria de Cultura Ana Paola López Birlaín; la comisionada de la DGETi en el estado de Querétaro, Julieta González Juárez; el director de Difusión y Patrimonio Cultural de la SECULT, Arturo Mora Campos; el presidente de la mesa directiva del Consejo Literario Queretano, Mauricio Sosa; la artista plástica Norma Ballesteros; y las escritoras Andrea Luna y Tzolkin Montiel, además de familiares y amigos.

    Fotografías: Andrea Luna y Santiago Quintero