Categoría: Alexander Salow

  • Tres poemas de Alexander Salow

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    Cielo azul

    Ayer salí a buscarte,

    como ocurre a menudo desde que te fuiste…

    ayer barrí el cielo con mi mirada,

    ayer fui de nadie,

    ayer, como prometiste,

    encontré el azul de tu cara

    pintado en la mañana

    de tu cielo sin límites.

    Ayer, las horas eternas,

    ayer, tú y yo a solas,

    mientras vuela el viento y vuela mi alma…

    ya sabes que está en mis venas

    seguir el vuelo de las aves desde la aurora,

    camino al mañana,

    hasta que el atardecer se desangra.

    Ayer,

    solo y siempre ayer,

    tuve la esperanza de ver en el cielo

    todo aquello que no para de crecer

    en mis sueños;

    ayer, si he de creer,

    me convertirás de nuevo en el niño aquel

    que aprendió a crecer

    bañándose en tu reflejo.


    El Viento

    Su envidia nos robó el amor que quise darte

    Un beso encargué al viento que te llevara,

    volando, bajo las estrellas y para tu mejilla,

    sincero, arropado…

    bajo sus alas.

    En él puse un poco de mi corazón,

    mis recuerdos lo acompañan,

    de mi boca nació para el viento…

    del viento hasta tu cara.

    Lo adorné de mi sonrisa,

    de un llanto que todavía nadie ha visto,

    le di un poco de furia al entregarlo,

    un poco de fuego le haría volar,

    le di un sano pensamiento,

    y un poco de ternura al verlo marchar.

    Por él entregué todo lo que soy,

    sólo una frase de la historia más bonita jamás contada,

    de mi ser, de mi espíritu, de mi palabra…

    un poco de mis rarezas, de mi pensamiento… de mi alma.

    Entregué al viento un beso de amor,

    confié en él para que te lo llevara…

    era parte de mi corazón… era un beso de amor…

    era tan bonito que nos lo robó.


    No estás sola

    Mira, el atardecer se fue…

    y nos ha dejado solos

    en la caverna del miedo;

    ya sabes que ha de volver,

    pero nosotros ya nunca volveremos…

    si crees que nada es como ayer,

    no estás sola,

    más allá de mis ser,

    siempre permaneces en mi pensamiento.

    Mira, no llegaron las rosas de San Valentín,

    y te crees olvidada

    en el horizonte de tu carne…

    si ya no hay flores para ti,

    recuerda que aún te quedan amantes…

    uno para regar tu jardín,

    el resto llegará en cada

    invierno; no estás sola,

    si aún crees en mí, vendrán para abrigarte.

    Mira, cenizas en las manos,

    y escarcha en los besos

    que aún nos quedan en nuestra cama…

    es la madera quemada de los años,

    es la soledad tejiendo sus telarañas;

    cuando creas que alguien se ha marchado,

    mira dentro de ti por si has olvidado

    que no estás sola,

    que quien te ha amado te seguirá

    despertando cada mañana.


    Alexander Salow es un autor contemporáneo conocido por escribir obras de ficción, incluyendo títulos como La muerte de Lili, centrados en temas dramáticos y narrativas personales. Su canal en YouTube está disponible aquí: https://www.youtube.com/@AlexanderSalow-bf6sq